25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

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25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos

25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción





Por Jorge Amar Benet

Este pasado día 7 de febrero se conmemoraban los 25 años de la firma del tratado de Maastricht que inició la andadura hacia la Unión Monetaria Europea (UME). Resulta llamativa la falta de entusiasmo y publicidad que se da a ese evento, comprensible cuando este año podría ser el del fin abrupto de este experimento socioeconómico, único en la historia, de separar a tantas naciones de sus monedas y al que las encuestan constatan su creciente falta de apoyo popular (GALLUP 2016).

Ni la historia de las fallidas previas uniones monetarias que no fueron de la mano de uniones políticas (Eurozone Dystopia chapter 2 page 23). Ni las recomendaciones de los informes que la misma CEE hizo en los 70 (Eurozone Dystopia chapter 3). Ni las precauciones y avisos que diversos economistas hicieron en los 90 (WYNNE GODLEY). Ni la acrítica falta de debate en nuestro país (España) sobre la UME, aquí era un suicidio profesional/político el cuestionar el tratado, recordemos sino cómo era ridiculizado Julio Anguita e IU a quienes nuestra historia reciente terminó dándoles la razón. Ni la patente evidencia de las desastrosas políticas procíclicas que se derivan de las reglas de Maastricht, como las tasas de paro juvenil superiores al 50%. Ni las lágrimas de cocodrilo que desde el FMI se vierten cuando implícitamente reconocen que le hubiera ido mejor a Grecia saliendo del euro (Financial Times). Ni la reluctancia a entrar en ese club de la anorexia económica de aquellos que se comprometieron a ello (Suecia, Polonia). Nada de ello hace mella en el pensamiento grupal de los eurócratas y sus valedores nacionales para que reflexionen y cambien de opinión.

¡Faltaría más! El euro ha sido un éxito total en lo que se refiere al desmantelamiento del estado de bienestar y el debilitamiento del factor trabajo, han contribuido a ello tanto el proceso eufemísticamente llamado de “consolidación fiscal” como la llamada “convergencia en los criterios” (siempre criterios financieros) dejando de lado el desempleo que pasó de ser un objetivo a batir, a ser un instrumento de política económica para mantener baja la inflación (NAIRU). Estas condiciones, obligadas por el tratado, alejaron a nuestro país de la senda de reducción de la brecha de gasto social (que desde finales de los 70 llegó hasta principios de los 90) que de haber continuado a ese ritmo se habría cerrado al iniciar el siglo XXI (Estado de Bienestar).

Uno de los elementos de la construcción de nuestro estado de bienestar fue el papel decisivo que tuvo la financiación monetaria de los déficits públicos (anticipos del banco de España), algo que la firma del tratado prohíbe de manera tajante. Otro elemento fue el mantenimiento de déficits públicos (incluso en las fases de expansión del ciclo) que superaban los límites que el tratado refuerza con el llamado “procedimiento de déficit excesivo”. De haber tenido que cumplir con las reglas de la UME nos hubiéramos visto impedidos de financiar la creación del estado de bienestar, pues el límite del déficit público del 3% lo hemos superado desde 1983 de manera constante hasta 1996. A esa reducción del déficit público le acompañó el progresivo incremento del déficit privado que tomó la forma de burbuja inmobiliaria, hinchándose ominosamente, hasta que la crisis financiera global le puso punto final. Ya conocemos todos lo que pasó después, basta con mirar nuestras desaparecidas cajas de ahorros, los desahucios record y el parque de viviendas sin ocupar.

El presente año se presentan toda una serie de hitos que pueden llevar a la desintegración de la eurozona, el caso de Italia con su banca en situación lamentable y que bajo las nuevas reglas del “bail in” supondrá, de realizarse en esas condiciones, una pérdida sustancial de los ahorros de pensionistas que han confiado en los títulos de esas entidades, las elecciones en Francia con un Frente Nacional que se coloca en cabeza en las encuestas, elecciones en Alemania con numerosas voces que cuestionan la política del BCE y quieren que se acabe el programa de compras y que incluso demandan que Grecia sea expulsada de la UME. Cualquiera de ellos demostrará que la supuesta irreversibilidad del euro, no era más que una declaración de intenciones al mismo nivel que las declaraciones de fidelidad y apoyo mutuo que acompañan el inicio de un matrimonio.

Que ese matrimonio entre las monedas de los países ha resultado en que unos maltratan a los otros, que las reglas no son iguales para todos, que la coacción y el insulto se convierten en lo cotidiano, solo pueden reeditar lo que Europa vivió en los años 30 sometida también al corsé del patrón oro y la depresión económica tras una crisis financiera, frente a la que la ortodoxia económica recomendaba (¡también lo hacían entonces!)... más austeridad. Veremos lo que sucede finalmente en Francia o lo que está sucediendo ya en Hungría, o el ominoso progreso de Alternativa por Alemania, mientras los eurócratas vuelven a recomendar el “waterboarding” a una Grecia exhausta, o a Portugal, o a España, y demonizan el déficit público reproduciendo la primera de las “15 falacias funestas del fundamentalismo financiero” que denunciaba el Nobel William Vickrey (WILLIAM VICKREY). Lo que está claro es que la resistencia a ese proyecto absolutamente ordoliberal que es el euro no cesa de crecer, lo que debemos plantearnos es quien se beneficiará de la caída, ¿Una ultraderecha xenófoba?, ¿Es todavía posible que la izquierda responda a este desafío y emprenda la demolición de toda esa estructura?

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos

La excepción española en medio del antieuropeísmo rampante




España carece de un pasado que pueda servir a un oportunista para construir un mensaje nacionalista y antieuropeo

Por Carlos Elordi

Las celebraciones del 60º aniversario del Tratado de Roma han tapado durante un par de días el antieuropeísmo rampante en buena parte de los países miembros de la Unión Europea y particularmente en los que son sus socios fundadores. Faltan pocas semanas para saber si Francia, con una victoria de Marine Le Pen, convierte en drama ese fenómeno, que es el más conspicuo entre los muchos y graves a los que tiene que hacer frente la UE. Ese riesgo agita hoy las cancillerías y los medios del continente. En España pasa casi desapercibido. Lo cierto es también nuestro país es, junto a Portugal, el único en el que el antieuropeísmo es prácticamente inexistente.

En Francia, en Italia, en Holanda e incluso en Alemania, por no hablar de Inglaterra, las denuncias sobre los males que provoca la Unión son moneda corriente en el debate político y ciudadano y generan adhesiones masivas en no pocos casos. Aquí ese argumento no se esgrime en ámbito alguno. No hay entusiasmo por Europa, en España no hay entusiasmo ni ilusión por nada, pero Bruselas tampoco provoca rechazo. Y en todo caso a ningún partido se le ha ocurrido hasta ahora atizar ese fuego, porque todos ellos creen no se entendería o que dejaría fríos a sus seguidores.

Las razones de esa excepción hay que buscarlas en la cultura política de la España democrática y también en las circunstancias que el país ha vivido en los últimos tiempos, particularmente desde que estalló la crisis. Empezando por la de que el reconocimiento por parte de Europa, la entrada en la UE, fue la bandera de la transición democrática, el objetivo que incluía todos los demás y con el que se identificaron no sólo casi todo el cuadro político sino también la mayoría de los ciudadanos.

Fue seguramente el único sueño que se realizó plenamente. Y eso no ocurrió hace tanto tiempo como para que se haya olvidado. Además, desde entonces y hasta hace relativamente poco, la relación con Europa ha sido muy beneficiosa para España en la percepción del común de los ciudadanos. Mucha gente corriente sabe, por experiencia propia y directa, que los fondos y las subvenciones europeas han sido el principal motor de la extraordinaria transformación y modernización que ha sufrido nuestro país. Y tiene la sensación, o la constancia, de que ese maná no ha dejado de llegar a pesar de la crisis, hasta hoy mismo.

Sí, fueron Angela Merkel y Bruselas los que en 2010 obligaron a parar y a recortar. Pero aparte de que el impacto macroeconómico y social de aquel golpe fue bastante menor que el que produjo el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, a la hora de repartir las culpas del mismo la peor parte se la llevó José Luis Rodríguez Zapatero y el gobierno socialista de aquel momento. Porque llevó a la práctica sin rechistar lo que le ordenaron las autoridades europeas, pero también porque se creyó que había engañado a la gente ocultando hasta el último minuto la gravedad de la crisis. Entre los que sabían un poco más del asunto a esos elementos se añadían su errática política económica, sus decisiones sin sentido y su falta de voluntad para meter en vereda a la banca y a los especuladores.

Lo cierto es que aquí no ocurrió como en Grecia, en donde la UE, el BCE y el FMI, y particularmente la canciller alemana y su ministro de finanzas Schäuble aparecieron siempre como los verdugos del país. Hasta hoy mismo, cuando según varios sondeos, el "no" a Europa ganaría en un referéndum que perfectamente podría ser convocado dentro de algunos meses.

En España hasta ahora nadie ha entonado el "Europa es culpable" que junto al antiislamismo y al rechazo a los emigrantes constituyen los puntos fundamentales del programa con el que la ultraderecha francesa pretende alcanzar la presidencia de Francia. Y que, con algunos matices, han sido también los mensajes que han propiciado la victoria del Brexit en Inglaterra.

Claro que también en la cultura política de la España actual no existe nada parecido a la añoranza del imperio que sienten tantos ingleses, ni el sueño de la grandeur, de la grandeza de Francia en el mundo, que desde el general De Gaulle lo convirtió en el eje de su política, comparten tantos habitantes del país vecino.

Porque aquí, salvo entre unos pocos franquistas colocados fuera del tiempo, cualquier mirada hacia el pasado provoca escalofríos, si no horror. Es el recuerdo del hambre y de la miseria que sigue presente entre buena parte de la población española, aunque no las hayan vivido directamente y sólo les haya llegado porque se lo han transmitido sus padres y sus abuelos.

España carece de un pasado que pueda servir a un oportunista para construir un mensaje nacionalista y antieuropeo. A su manera, como poco tosca y en todo caso añorante del franquismo, José María Aznar intentó ese camino con su pacto con Bush y su enfrentamiento con Francia y Alemania, la "vieja Europa", con ocasión de la guerra de Irak. Los atentados de Atocha y la derrota electoral de 2004 acabaron con ese experimento. Rajoy, después de aquel estentóreo y falangista "¡Viva España!" de la plaza de Colón, se ha cuidado muy mucho de hurgar en esa herida.

La derecha española más rancia, que sigue sin ser demócrata como hay que serlo y que manda en el PP, no necesita de banderas como esas para seguir para adelante. Tampoco de agitar la causa del antiislamismo o la del rechazo a los inmigrantes. En la época de Aznar tuvo sus tentaciones a este respecto. Afortunadamente las aparcó pronto. Porque no tenían sentido en una época en la que el boom de la construcción demandaba millones de trabajadores. Y menos luego, cuando todo se vino abajo, y hasta un 40% de los que habían venido se volvieron. Y hoy, cuando con un índice de paro del 21%, a ninguno se le ocurre venir.

El nacionalismo español, que existe, aunque con los límites apuntados, y que es de derechas y de izquierdas, hacia donde dirige sus tiros en las presentes circunstancias es contra los catalanes que son independentistas o meramente autonomistas radicales. Hasta hace poco también contra sus homólogos vascos. La cosa queda en casa, aunque puede explotar. Los malos están ahí, no en Europa. Aquí nadie quiere que España se salga de la UE. ¿Para qué? Sólo con formularla esa perspectiva asusta. Lo malo es que si las cosas van muy mal, que puede, aunque también no, nuestros políticos no van a saber qué hacer en medio del desaguisado.

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
No entiendo,
Europa era una potencia cuando lo eran sus naciones.

Se impone el eterno retorno.
Con Rusia a la cabeza.

no?

La UE es un invento globalista.

 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
Este mensaje fue actualizado el .
Kanbei escribió
No entiendo,
Europa era una potencia cuando lo eran sus naciones.

Se impone el eterno retorno.
Con Rusia a la cabeza.

no?

La UE es un invento globalista.
Kanbei, Europa sigue siendo un continente de naciones. La UE  y la UME solamente son tratados económicos pero sin el sustrato que forja las naciones.

Analicemos el concepto de nación:

Nación: Conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos, etc., tienen conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad, y generalmente hablan el mismo idioma y comparten un territorio.

Nación: Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios, que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades.

Obvimente la CE no posee el mismo origen étnico, ni comparten vínculos históricos, culturales y religiosos.
Ejemplo: los suecos son de etnia nórdica y los españoles de origen étnico fenicio y árabe, no hay vínculos étnicos. En cuanto a vínculos históricos: la historia de Suecia, España o Alemania son diferentes. Vínculos culturales: Respecto a gastronomía cada nación tiene la suya, con respecto a la arquitectura si hay elementos comunes. Vínculos de idioma: cada nación tiene su propio idioma con lo cual la CE no debería ser tan pretensiosa y proclamar una unión política que no existe. Vínculos religiosos: no hay afinidad religiosa entre católicos, luteranos o anglicanos.

Que algunas naciones europeas no por voluntad de sus pueblos sino de sus élites políticas y económicas hayan decidido unilateralmente ceder la soberanía monetaria y la soberanía migratoria a un ente supranacional NO elegido por los pueblos es un fenómeno que de ninguna manera invalida el concepto de nación.

El mismo concepto de nación nace en Europa

El concepto de nación (tanto política como cultural) tal como lo entendemos hoy, es decir, con su intrínseco componente político, no surge hasta fines del siglo XVIII, coincidiendo con el fin del Antiguo Régimen y el inicio de la Edad Contemporánea. Es entonces cuando se elaboran las primeras formulaciones teóricas sólidas de la nación y su plasmación en movimientos políticos concretos. Es decir, las obras de los ilustrados de fines del s. XVIII y las Revoluciones Americana y Francesa. Desde entonces los dos tipos de nación han ido evolucionado entrelazadamente hasta hoy. Sin embargo el término, de origen latino, existió antes, con otros significados.

Etimología: En las universidades medievales, cuya lengua académica era el latín, los estudiantes (provenientes de toda Europa) solían agruparse en naciones, en función de su lengua materna vernácula o su lugar de nacimiento. En 1383 y 1384, mientras estudiaba teología en París, Jean Gerson fue electo dos veces procurador de la nación francesa (esto es, de los estudiantes francófonos de la Universidad). La división en París de estudiantes en naciones fue adoptada por la Universidad de Praga, donde desde su apertura en 1349 el Studium Generale se dividió entre bohemios, bávaros, sajones y en diversas naciones.

En los grandes mercados de la Edad Media los comerciantes se reunían en naciones, identificándose así el origen de los productos en venta.

Antecedentes: Un síntoma de formación entre ciertas élites culturales del concepto de nación es la evolución en ellas de la idea de civilización, que pasará progresivamente de tener carácter de norma cultural universal a vincularse fuertemente a un Estado determinado. En la Edad Media se consideraba que existía una sola civilización unida básicamente por una religión y una lengua culta común (p.ej. Cristianismo y latín, Islam y árabe, etc.). Lo mismo ocurría en el Renacimiento respecto al saber clásico greco-romano. Poco después se tomaba a Francia como modelo cultural válido para toda Europa. Pero todo esto empezará a cambiar a partir de finales del siglo XVIII, cuando de la mano de intelectuales y literatos surge un concepto de civilización ligado a las características culturales preponderantes de un Estado en particular. Así, por ejemplo, se hace hincapié en el conocimiento y desarrollo de la lengua madre vernácula como aquella en la que todo individuo debería ser instruido para alcanzar una formación plena.

Además de estos cambios en el campo de las ideas, e interrelacionados con ellos, se dan los políticos, económicos y sociales, y todos confluyen en un mismo sentido unificador: El Estado absolutista, centralizador, sustituye a los regímenes feudales disgregadores; la secularización de la vida cotidiana y la educación reduce la importancia de los vínculos religiosos y a la vez fortalece las lenguas vernáculas; el aumento del comercio y la aparición de la burguesía reclaman una mayor unidad de mercado; etc. El nuevo Estado y la nueva sociedad serán el germen de una posterior gran transformación política a fines del XVIII, pues en la cada vez más poderosa alta burguesía calarán nuevas teorías que reivindican el poder para los gobernados. Así surgirá la nación.

En una vertiente más puramente política, dado su carácter anti-autocrático, algunos estudiosos ven también precedentes en algunos levantamientos populares de la Edad Moderna guiados a su juicio por principios de equidad, parlamentarismo y rechazo a residuos discriminadores del feudalismo. Por ejemplo, la Guerra de las Comunidades en Castilla (1520-1521) y la Reforma Protestante en Europa Central, ambas contra el Emperador Carlos V. Sin embargo estos movimientos no lograron crear la fuerza y unión suficiente ni consolidar una teoría filosófico-política homogénea en este aspecto.

La nación liberal

El Liberalismo, que hunde sus raíces en el siglo XVII con autores como John Locke, será la amplia corriente filosófica y política de la que se nutrirán las primeras teorías sistemáticas de la nación y sus realizaciones políticas. Como una oposición a los principios teóricos del Antiguo Régimen, los liberales del XVIII cuestionaron los fundamentos de las monarquías absolutas, y esto afectaba especialmente a la soberanía. Frente al concepto de súbdito introdujeron el de ciudadano, y el sujeto de soberanía dejaba de ser el rey para ser la nación. Sus criterios estaban basados en el racionalismo, la libertad individual y la igualdad ante la ley, al margen de consideraciones étnicas o culturales. Se trataba, por tanto, de nación política.

La Revolución Americana marca un hito en este sentido e influirá notablemente en la Francesa. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos en el primer caso y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en el segundo, son textos muy representativos del espíritu que animaba la nueva mentalidad. Como muestra explícitamente la segunda declaración citada, existía en el ambiente intelectual de la época una concepción universalista de los nuevos valores liberales y democráticos. Y esto se traducía en que los requisitos considerados para la formación de naciones eran iguales para todo el mundo. Bastaba la voluntad de los individuos de constituirse en comunidad política. La autodeterminación se entendía entonces como el paso de la condición de súbditos (siervos de un rey) a la de ciudadanos (hombres libres e iguales ante la ley), o dicho de otro modo, como la instauración de la democracia.

La nación romántica

La expansión militar napoleónica por Europa, que en teoría pretendía extender los valores heredados de la Revolución Francesa, propició el surgimiento de reacciones nacionalistas contra el invasor. Resalta el nacionalismo germánico, pues sus características son justamente las opuestas al liberal estadounidense y francés, configurando así un concepto distinto de nación: la nación cultural en sentido contemporáneo, es decir, con un componente ético-político.

Los principales inspiradores del nacionalismo germánico fueron intelectuales y literatos adscritos a las corrientes idealistas y románticas como Herder o Fichte. Este movimiento se puede definir en esencia por su contraposición a los valores del anterior: Frente al cambio racional hacia el progreso y la justicia, el peso de la historia y las tradiciones; frente al cosmopolitismo, las particularidades de los pueblos; frente a la razón, el instinto.

Para los mencionados teóricos, la nación definida por ellos tiene un derecho inalienable a dotarse de una organización política propia. Es decir, a constituirse en Estado. Pero a diferencia del modelo liberal franco-estadounidense, ésta nación, en tanto que sujeto político, no se entiende simplemente como una suma de individuos que ejercen su voluntad, sino como algo superior. Todo pueblo, según ellos, tiene unos rasgos propios que le definen, distinguiéndole así de todos los demás. Es esta personalidad cultural diferenciada, o esencia propia (Volkgeist, "espíritu del pueblo", escribía Herder), la que permite singularizar al pueblo con vistas a determinar quién es el sujeto político (es decir, la nación tal como la entendían ellos) con auténtica legitimidad para constituirse en Estado. Pero dicha identidad no se hace visible por la mera expresión de la voluntad de un conjunto de individuos en un momento dado. Es algo más trascendente, pues el pueblo que es base de la nación romántica sería como un organismo vivo y perdurable, y una entidad moral de orden superior a la simple suma de sus partes. Para los nacionalistas románticos germanos el Volkgeist, permanente y supraindividual, es objetivo, mientras que el sufragio es subjetivo. Es decir, inviertien las categorías de los liberales.

FUENTE

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Kanbei, el resurgimiento de Rusia como nación fue causado por el derrumbe da la Unión Soviética. Por más que Lenin y Stalin establecieran desde arriba una unión de naciones llamadas repúblicas socialistas soviéticas imponiendo un idioma común y un orden administrativo común el experimento fracasó. En mi opinión las naciones se construyen desde abajo, desde los pueblos y no desde las cúpulas dirigentes.

En cierto sentido Mijail Gorbachov le hizo un gran favor a la nación rusa al desintegrar, sin quererlo, a esa entelequia llamada Unión Soviética, una supranación basada en la mentira y en la negación de la realidad. Una vez desaparecida la superestructra emergieron de forma natural todas las entidades nacionales que la componían. Nunca dejaron de existir las naciones reprimidas ni nunca se adhirieron a la idea de la URSS, ni siquiera la nación rusa que fue la base de esa idea supranacional fallida.

Muchos rusos agradecen a Gorbachov no tanto por ser el causante de la desintegración de la URSS como por ser el liberador de una gran nación encorsetada en una suerte de convivencia con otras naciones que nunca se sintieron totalmente libres y soberanas. Ejemplo: países bálticos, Georgia, Azerbaiyan, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistén, etc.

El concepto de nación es el que da fuerza a los pueblos para emerger. Los experimentos supranacionales, en mi opinión, no dejan de ser acuerdos entre élites minoritarias con propósitos económicos de hegemonía de unas naciones sobre otras dentro de ese espacio supranacional. La equidad y la justicia nunca han sido la norma. Negar tu propia identidad para encajar en el grupo no da resultados o sencillamente es vivir en una constante mentira.

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Nacimiento y muerte de la Unión Europea: La breve historia de un gran fracaso


Los padres fundadores de la Unión Europea (UE) cometieron varios errores graves:

– Se creyó que la economía, y no la política, era la mejor herramienta para llevar a cabo la unificación de Europa.

– Los planes acerca de los límites de la expansión de la UE no estaban ( y no están) claros.

– Los flujos inesperados y crecientes de inmigración no europea como resultado de la ley de hierro del capitalismo, combinados con el sentimiento de culpa cristiano inspiró el ecumenismo “ama al vecino de color”.


Las primeras señales de la decadencia no tardaron mucho en llegar. El Tratado de Amsterdam de 1997, el Tratado de Niza de 2001 y el Tratado de Lisboa de 2007 fueron intentos de lavar la cara y rectificar errores contenidos en el mito fundacional del Tratado de Maastricht de 1992.

Bastante relevante es el hecho de que el predecesor de la UE, la Comunidad Económica Europea, siguiendo el Tratado de Roma de 1957, adoptase el nombre de “Económica” y no el de “Comunidad Política”. La creencia subyacente, inherente al liberalismo, era que solo a través del  beneficio económico, solo a través de la eliminación de barreras comerciales y fronteras estatales, y con la libre movilidad de personas, bienes y capital, el antiguo odio entre los europeos desaparecería. El resultado de semejante delirio se hace visible cada día.

La UE no ha mostrado un pensamiento muy democrático hacia sus estados miembros. En 1992 Dinamarca voto en un referéndum contra el Tratado de Maastricht; en 2001 Irlanda voto contra el Tratado de Niza e Irlanda votó de nuevo en contra del  Tratado de Lisboa. El resultado popular de estos referéndums nacionales fue menospreciado por los líderes de la UE con las palabras: “vuelve a intentarlo más adelante.” Respecto al principal motor de la UE, Alemania, todo referéndum en cualquier aspecto está prohibido por ley, debido al estatus legal de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Por decirlo de forma clara y políticamente no muy correcta, Alemania es un país ocupado con 50.000 tropas americanas asentadas en su suelo.

Unión de Transferencias: Unión de Austeridad

La burocracia centralizada de Bruselas regula cada aspecto de la vida de los estados miembros de la UE.

Cuando un país es rescatado, la UE es designada para convertirse en una “unión de transferencias”, con los países ricos, como Alemania, marcando las pautas a los países a rescatar. Así, basándose en la indisciplina financiera final, el dinero de los rescates que se reparte es entregado a los bancos insolventes de los estados que se enfrentan al rescate. Esta práctica es una contradicción con el artículo 125 del Tratado de Maastricht, que prohíbe a cualquier estado miembro de la UE rescatar a otro estado miembro. Pero esto no le preocupa a nadie. La mística del mercado necesita prevalecer en la UE – en este sentido, es bastante parecido a la ejecución de la mística marxista en la antigua Unión Soviética. Por ejemplo, teniendo en cuenta la disparidad en la actividad económica entre Rumania y Alemania y sus divergentes sistemas impositivos, sería absurdo creer que el mercado puede suavizar todas las dificultades.
 

El Euro, introducido como moneda única en las economías de 17 estados miembros a principios del siglo XXI con la esperanza de acelerar la convergencia de las economías nacionales, ha empeorado los niveles de vida de los ciudadanos europeos. Las decisiones de la UE de eliminar todas las barreras al libre comercio ha dado como resultado la llegada de bienes no europeos de bajo precio producidos en economías emergentes del lejano Oriente, involucradas en todo tipo de dumping (social, fiscal, ambiental, etc.). El mercado de trabajo de los países orientales, incluyendo India y China, con una población de 3.500 millones de personas, tiene una gran ventaja comparativa en lo que respecta a generar mano de obra barata y bienes de precio bajo a Europa. Inevitablemente esto da lugar a una importante caída de los salarios europeos, acompañados de una constante externalización y deslocalización de las industrias manufactureras intensivas en mano de obra.

El Euro hubiera podido tener sentido si hubieran tenido lugar dos condiciones: la existencia de una fuerte unión aduanera, con impuestos proteccionistas y el cuidado de que las disparidades económicas entre los Estados miembros de la UE ricos y pobres no se hubieran incrementado. Sin embargo, este no ha sido el caso. La moneda común europea impuso un único tipo de interés en los 17 estados miembros y en los 11 países restantes que permanecieron fuera del Euro y cuya moneda local tenía una paridad fija con el Euro. El Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt, es similar a la Reserva Federal de los Estados Unidos, es el verdadero soberano político de Europa; tiene más influencia en la política interior y exterior que cualquier estado o gobierno local de la UE.

Otro proyecto angustioso es la euro-americana “Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión” (TTIP en inglés), creado en 1998. Este proyecto estaba liderado por la Comisión Europea y oficiales del gobierno de Estados Unidos, se creó para crear un mercado transatlántico en todo lo relativo a comercio e inversión. En Junio de 2013, la Comisión Europea negoció con el gobierno de los Estados Unidos un gran mercado transatlántico común diseñado para eliminar barreras al comercio entre Estados Unidos y Europa y traer así más prosperidad a los ciudadanos europeos y americanos. Una retorica similar respecto a “la prosperidad de todos los ciudadanos europeos” podía oírse en Europa en la víspera del Tratado de Maastricht, cuando la Comisión Europea sentó cátedra sobre la implementación del mercado único europeo, previsto para 1992 y considerado con la capacidad de generar entre 2 y 5 millones de trabajos nuevos. ¿Dónde están esos trabajos? En su lugar, en Junio de 2014, en la UE había más de 25 millones de desempleados, sin incluir a los trabajadores con contratos temporales.

En la edición del 2 de Febrero de 2014, The Wall Street Journal citó las palabras de la Comisión Europea afirmando que “el TTIP es el paquete de medidas estimulantes más barato posible.” El autor del artículo de The Wall Street Journal sigue con su vena optimista, añadiendo que “la UE y los Estados Unidos pueden esperar más de 250.000 millones de PIB adicional y cientos de miles de trabajos de una asociación exitosa, de acuerdo al Centro de Análisis Político Europeo”. Semejante euforia en la retórica es propia de los antiguos cuentacuentos soviéticos.

De lo que el TTIP no habla es de garantizar los derechos del trabajo; no menciona el papel decreciente de los sindicatos en Europa, los cuales han sido durante el último siglo la única red de seguridad para los trabajadores europeos, incluso en mayor medida que en los Estados Unidos. Sin embargo, en el mundo global actual, para mantener la competitividad, una empresa debe reducir los costes de producción. Obviamente, esto implica la reducción constante de los salarios y beneficios de los trabajadores y, hablando en términos generales, la reducción de las asignaciones presupuestarias para el estado de bienestar en Europa.

Otro factor que afecta al escaso crecimiento en Europa, tal y como escribe Alain de Benoist en su nuevo libro que trata sobre el próximo apocalipsis de Europa, es la inmensa presión de los grandes accionistas. En el sistema capitalista moderno, tanto en los Estados Unidos como en la UE, las compañías financian a los accionistas y no al revés. Los accionistas modernos siempre asumen que una compañía debe estar a su servicio – empezando por los fondos de inversión. De forma predecible, los accionistas quieren maximizar el valor de sus ganancias de capital incluso si esto significa que una empresa nacional deba reducir salarios, llevar a cabo despidos masivos y destinar ciudadanos locales a países remotos.

FUENTE

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Las diferencias Norte y Sur en Europa aumentan


Lo que si puede sorprendernos algo mas es que si bien el nivel de vida ha podido empeorar para una inmensa mayoría, sin embargo para una minoría estas situaciones de crisis mejoran su nivel de vida. Algo que se pone de manifiesto en las estadisticas cuando  las desigualdades sociales aumentan.

Igual que esto sucede a nivel de clases sociales también sucede a nivel de Paises. Esta crisis no ha afectado a todos los paises por igual. Algunos se han llevado la peor parte de esta crisis, mientras otros han mejorado en estas condiciones las suyas. En este sentido esta crisis ha servido para aumentar las diferencias entre el Norte de Europa y el Sur de Europa. No es un fenómeno aislado a Alemania, otros paises de la Europa del Norte como puede ser Suecia, Holanda o Austria han conseguido mejorar su nivel de vida.

El gran damnificado es el Sur de Europa de donde no se salva prácticamente ningún pais. Lo cierto es que una gran parte de la fuga de capitales que se esta produciendo en el Sur de Europa esta acabando en paises del Norte de Europa. Las diferencias entre el Sur y el Norte están aumentando.

Cualquier proyecto político tanto a nivel de un pais como a nivel de Unión Europea que quiera mantenerse en el tiempo debe mejorar o al menos mantener un nivel razonable las desigualdades sociales. Si no lo consigue la propia sociedad se volverá contra estos proyectos. (Francia, Italia)

Mas allá de los datos económicos la UE debe comenzar a preocuparse por las desigualdades que se estan produciendo entre el Norte y el Sur porque la crisis ha aumentado estas diferencias a niveles preocupantes.

FUENTE

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Conclusión JC: Kanbei, sinceramente pienso que el proyecto de la UE es un proyecto fracasado porque no se hizo para los pueblos de las diversas naciones que componen este ente NO democrático llamado Unión Europea. Esta aventura se diseñó para beneficio de los bancos y de las grandes corporaciones en complicidad con una clase política europea corrupta. Las transferencias de capital del sur de Europa al norte han generado la parádoja de que los pobres están financiando a los ricos.

No se puede construir una Europa justa y equitativa cuando se cede sin más la soberanía monetaria y la soberanía migratoria, cuando no hay armonización fiscal ni armonización salarial. Las generosas subvenciones que dieron los países del norte de Europa al sur llevaban trampa pues se realizaron con la condición de desindustrializar.

Un saludo
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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Francia, el nuevo enfermo de Europa




“Francia es la última república soviética de Europa”. La boutade pertenece al expresidente checo, Vaclav Klaus, el ultraliberal que se encargó de la privatización de su país tras la desaparición del régimen comunista. Klaus estaba sorprendido del grado de protección social que disfrutaban los franceses y así lo manifestó en una visita oficial a París, hace ya más de diez años.

El modelo francés ha sido durante décadas objeto de celos, envidias y admiración, pero desde hace unos años es motivo de críticas, cuando no de chanza, por quienes lo consideran agotado por dispendioso. El paraíso social galo agoniza, y eso lo saben todos los líderes políticos y sindicales en este país. El problema es cómo reformarlo sin enterrar definitivamente muchos de los beneficios de los que durante lustros han disfrutado y siguen disfrutando millones de ciudadanos-votantes.

Paro y deuda en aumento

El Gobierno socialista-ecologista de François Hollande lleva casi veinte meses en el poder y hasta el momento ha utilizado un método único para reducir el déficit, la generalización de los impuestos. Pequeñas y medianas empresas, artesanos, autónomos, asalariados, parados con derecho a prestación y jubilados han sido llamados a contribuir a la política fiscal del Ejecutivo.

Veinte meses en los que la desindustrialización, el cierre de empresas y el aumento del paro (10, 5%) no se han detenido, a pesar de las promesas de Hollande, que ha hecho de la reducción del desempleo su principal caballo de batalla.

Un país en plena depresión: delincuencia y desigualdad

Un sondeo de opinión mostraba que los franceses están sumidos en una grave depresión. Ello se refleja, especialmente, en la desconfianza generalizada hacia los políticos y un aumento del apoyo a las posturas populistas.

Son esas formaciones populistas las que subrayan también la percepción de inseguridad que afecta a la sociedad francesa. El aumento de la delincuencia y la violencia utilizada impresiona no sólo a los habitantes de las grandes capitales como París o Marsella, sino que asusta al mundo rural, nuevo objetivo de bandas extranjeras que se hacen con la maquinaria agrícola, el ganado o las cosechas. La situación ha llevado a algunos vecinos a organizarse en comités de vigilancia.

La educación era uno de esos pilares que enorgullecían al gallo francés, pero el informe PISA se ha encargado de mostrar la realidad. Francia está lejos de la excelencia nórdica o asiática. Hasta el Ministro de Educación socialista, Vincent Peillon, reconoce que “Francia es el país donde más aumenta la desigualdad social y escolar”.

El libro L’identité malhereuse, que se puede traducir como La identidad desgraciada, o infeliz. Su autor, el filósofo Alain Finkielkraut, denuncia entre otras cosas el fracaso del sistema de integración de los descendientes de ciudadanos de origen árabe, la inmigración masiva y el fin del laicismo. Finkilkraut, incluido por la prensa de izquierda en todas las listas de los neorreaccionarios, puede que exagere en su nostalgia por la idea de una Francia que desaparece, pero traduce el sentir de muchos de sus compatriotas.

Francia teme al presente, no al futuro

Francia no teme al futuro, sino al presente. El síndrome de Astérix afecta a políticos e intelectuales de izquierda y derecha, agobiados por la competencia china, anglosajona, polaca o española, cabreados con la Unión Europea –su principal chivo expiatorio– y, por supuesto, siempre críticos y envidiosos de Alemania.

FUENTE

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El final del milagro económico de Francia


El desempleo es alto y las finanzas del gobierno son débiles.

"El problema económico fundamental de Francia es la falta de crecimiento", dice la OCDE.

Las últimas cifras de la actividad económica (producto interno bruto o PIB) para el primer trimestre del año muestran un crecimiento del 0,5%. Eso es mejor de lo esperado. Pero tampoco es particularmente fuerte.

La imagen a largo plazo es más pesimista.

Entonces, ¿cuál es el problema económico francés?

El desempleo

La evidencia social y económica más evidente de que algo anda mal es el desempleo.

Cerca de tres millones de personas están sin trabajo, el 10,2% de la población activa.

Eso se compara con una cifra de 4,3% en la vecina Alemania.

La tasa en Francia es casi la misma que el promedio para la eurozona.

Eso realmente no es nada de qué enorgullecerse si tenemos en cuenta que la media refleja la situación desastrosa de desempleo de algunos países como España y Grecia.

La estadística para Francia es también la segunda más alta entre las principales economías industrializadas, las llamadas naciones del G-7.

El desempleo juvenil es un problema particular, al igual que en varios otros países europeos. Están sin trabajo casi uno de cada cuatro de los menores de 25 años que buscan empleo.

Disciplina europea

Las finanzas gubernamentales también se ven débiles. Francia está adoptando un doloroso proceso de la Unión Europea que trata de imponer disciplina en las cuentas de los gobiernos. El déficit presupuestario anual y la deuda pública acumulada son mayores de lo que se supone que deben estar bajo dichas reglas.

Crecimiento débil

Detrás de los problemas está un crecimiento económico persistentemente débil.El producto interno bruto per cápita –un indicador aproximado del nivel de vida medio– creció más lentamente entre 1995 y 2007 que en cualquier otro país de la OCDE, que no deja de ser una organización que agrupa principalmente a los países ricos, sólo falta Italia.

FUENTE

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El problema de Francia es el euro


ENTREVISTA A JACQUES SAPIR, INVESTIGADOR DE LA ESCUELA EN ALTOS ESTUDIOS EN CIENCIAS SOCIALES

Coincide con un proceso de desindustrialización.

–La desindustrialización que conoce la economía francesa se está tornando muy preocupante. El crecimiento que se anunció nunca llegó. En verdad, numerosos economistas habían criticado desde el otoño de 2012 la política económica del gobierno y las previsiones optimistas del Ministerio de Economía y Finanzas. Por desgracia, esos economistas tuvieron razón. Pero a ese fracaso económico se sumaron otros factores que pesan sobre su autoridad, y hasta en la legitimidad, del gobierno y del presidente. En primer lugar, se dio la sensación de una falta de profesionalismo sobre muchos temas sensibles. En otras ocasiones, el gobierno dio marcha atrás sobre promesas de campaña. Por último, como es de público conocimiento, la vida privada del presidente está lejos de ser prolija. Por lo tanto, el presidente y el primer ministro llegaron a los anuncios del 14 de enero con una popularidad por el piso.

¿Cuáles son las alternativas de política económica para que Francia salga de la crisis económica?

–El problema principal de los países del sur de Europa, y de Francia en particular, es la existencia misma del euro. Ese problema es evidente en los intercambios con los países extrazona. Desde su creación, el euro se apreció fuertemente frente al dólar, pero también frente al yen japonés y la libra esterlina, con efectos devastadores sobre los países del sur de Europa. Esta situación la están entendiendo cada vez más actores, incluido parte del gobierno francés. Pero el efecto nefasto del euro se hace también sentir en el comercio intrazona. Desde la creación del euro en 1999, constatamos que las tasas de inflación de los distintos países fueron diferentes, como antes, pero ahora con una política monetaria única. Eso revela la existencia de una inflación estructural, dependiendo de las estructuras económicas de cada país. La diferencia entre las tasas de inflación de Alemania y los países de Europa del Sur llevaron a diferenciales de competitividad de 20 a 40 por ciento según los países. De allí resulta que los productos alemanes se volvieron cada vez más competitivos en el mercado francés, pero también italiano, español, griego o portugués. En condiciones normales, esa diferencia entre las tasas de inflación estructural se corregía mediante devaluaciones periódicas (o revaluaciones del país donde la inflación estructural es la más baja). Pero ese mecanismo ya no puede funcionar por la existencia de la moneda única.

¿Una salida del euro por parte de Francia significaría el fin de la Unión Europea?

–Es uno de los argumentos que se escuchan por parte de los que abogan a favor del euro. Pero en realidad hay países importantes, como (Gran Bretaña= Brexit) y Suecia, que son miembros de la Unión Europea, pero no de la Zona Euro. La Unión Europea existió antes de la puesta en marcha del euro y si el euro desaparece la Unión Europea seguirá existiendo. Es más: desde la entrada en vigencia del Tratado de Roma y de la Comunidad Económica Europea, vivimos de 1958 a 1999, o sea 41 años, con nuestras propias monedas y construimos la integración europea durante ese período. Nada justifica entonces esa afirmación según la cual el fin del euro sería el fin de la Unión Europea.

El eje de discusión en Francia es entre euroescépticos y proeuropeos, desplazando incluso el eje tradicional entre derecha e izquierda. ¿Cómo explicarlo?

–Sí, es indiscutible que hoy el eje de discusión principal, por lo menos en Francia y en Italia, es la cuestión de Europa y más especialmente sobre la del euro, más que las oposiciones tradicionales entre izquierda y derecha. Y es así porque la situación económica y social está dominada por el euro. En verdad, lo que provoca la crisis económica, y que lleva al desmantelamiento progresivo de las conquistas sociales logradas desde 1945, es una parte de la reglamentación europea y sobre todo la existencia del euro. Vemos, en particular en Francia y en Italia, la constitución de un bloque político alrededor de la oligarquía dominante que defiende a cualquier costo el euro y las políticas más reaccionarias de la Unión Europea, mientras que se constituye progresivamente pero en condiciones políticas particulares, otro bloque representando los trabajadores y las clases populares que está fuertemente opuesta al euro.

En su libro La demundialización usted hace una crítica de la globalización neoliberal. ¿Qué perspectivas existen para esa etapa del capitalismo?

–La globalización recubre en realidad dos procesos: por una parte la globalización comercial y por otra la financiera. Vimos los aspectos extremadamente perversos de la globalización financiera; y numerosos estudios mostraron que la libre circulación de los capitales de corto plazo tuvo más efectos negativos que positivos. En cuanto a la globalización comercial, ella es más aceptable, pero a condición de que eso no conlleve un desmantelamiento progresivo de las conquistas sociales y que no impida el desarrollo económico de los países que calificamos hoy de emergentes. Para eso hay que pensar en sistemas de derechos de aduana que igualen las situaciones sociales y ecológicas, pero también que protejan las industrias nacientes. Queda claro que las instituciones actuales, y en particular la OMC, con su prioridad otorgada al libre comercio, quedarán en desuso. Por lo que es de la globalización financiera, se debería prohibir una parte de las operaciones y limitar estrictamente la circulación de los capitales salvo los que implican inversión extranjera directa.

FUENTE

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¿Qué le pasa a Francia?


La protesta social crece en un país donde el mandato del presidente Hollande agoniza y la sociedad no percibe la mejora de la economía

Protestas, manifestaciones, jóvenes indignados ocupando plazas, institutos bloqueados, enfrentamientos con la policía, incidentes violentos reiterados en las calles de las principales ciudades. Sorprenden las imágenes que desde hace meses llegan de Francia, en las que los expertos ven la traducción del profundo desasosiego de una sociedad que, como el resto de las europeas, desconfía totalmente de sus representantes políticos.

Son también el síntoma de la agonía del mandato de François Hollande, perdido en su laberinto elíseo, y del sentimiento generalizado de que nadie sabe a dónde va. De que la única certeza es que sólo hay interrogantes. La controvertida reforma laboral impulsada por el presidente y aprobada por Manuel Valls a golpe de decreto, no ha hecho más que cristalizar el malestar crónico de los electores que, en mayo del 2012, llevaron a un socialista al poder y se sienten ahora traicionados por la deriva neoliberal del tándem ejecutivo.

Desde entonces, las medidas para impulsar la recuperación económica no han servido para reducir las fuertes desigualdades del país; las 'banlieues' siguen desasistidas ofreciendo un terreno fértil al radicalismo yihadista y en la lucha contra el terrorismo prima el enfoque belicista en el exterior y el estado de emergencia permanente en el interior.

Crisis económica, una recuperación desigual

En un programa televisivo de France 2, Hollande pronunció una frase que a partir de entonces repite como un mantra y que recuerda la de José María Aznar antes de que en España todo se viniera abajo. “Francia va bien”, dijo el presidente francés cuando se le preguntó por la situación económica del país.

La transformación de la economía francesa y su adaptación a la mundialización se ve acompañada de  “un doble movimiento de desindustrialización de las ciudades pequeñas y de concentración del empleo en las metrópolis”, proceso que, según el geógrafo Christophe Guilly “reposa en un modelo social muy poco igualitario”.

FUENTE

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Un cordial saludo
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
Estimado JC,
abrumador análisis.

La nación es un invento napoleónico, y por tanto un proyecto masón de transformación de la sociedad.
Y la UE es un proyecto globalista, basado en el Plan Kalergi: una unión de intereses aprátidas, aculturales, multiétnico, y basado tan sólo en intercambios económicos.


Hoy surge la "Matria": El topos de la lengua materna por la que el individuo debería estar dispuesto a darlo todo. Eso es la Madre Rusia.

Saludos.

 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Juan Carlos escribió
los suecos son de etnia nórdica y los españoles de origen étnico fenicio y árabe, no hay vínculos étnicos.
Moro lo serás tú.
Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
<quote author="Fleischman">
Juan Carlos escribió
los suecos son de etnia nórdica y los españoles de origen étnico fenicio y árabe, no hay vínculos étnicos.
Esto es inexacto, España está poblada de nórdicos, celtas, francos, godos, eslavos, ...
No hay uniformidad étnica en la Península Ibérica.
 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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En respuesta a este mensaje publicado por Fleischman
Fleischman escribió
Juan Carlos escribió
los suecos son de etnia nórdica y los españoles de origen étnico fenicio y árabe, no hay vínculos étnicos.
Moro lo serás tú.
Fleischman,  te voy a dejar unos párrafos para que te convenzas de que los españoles provenimos entre otras etnias de la etnia árabe y de la cultura árabe-musulmana, sin complejos.

Los moriscos (palabra que deriva de moro) fueron los musulmanes del al-Andalus bautizados tras la pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. Tanto los convertidos con anterioridad al catolicismo de forma voluntaria como los convertidos obligatoriamente en adelante pasaron a ser denominados moriscos. Antes de la conversión forzada, a los musulmanes que vivían practicando de manera más o menos abierta su fe en los reinos cristianos la historiografía los llama mudéjares, voz derivada del árabe mudajjan, es decir, «tributarius». Aunque en la época esta denominación se refería sobre todo a los musulmanes del Reino de Castilla, ya que en Aragón se les llamaba simplemente moros y, en Valencia, sarraïns ("sarracenos").

Para el Siglo XVI el peso demográfico de los moriscos se sitúa en un millón de personas, concentrados en la mitad sur y este de la península. Los moriscos se distribuían en cuatro grupos, distintos entre sí y con una amplia variedad interna.

FUENTE

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Herencia cultural y lingüística árabe

Es importante destacar que el proceso de conquista no solo tuvo consecuencias políticas y económicas, sino que existió un fuerte impacto cultural y lingüístico. Diversas tecnologías fueron llevadas a la península a través de los musulmanes, además parte del pensamiento griego había sido asimilado por los musulmanes en Mesopotamia (de pensadores y traductores árabes cristianos) y lo reintrodujeron en Europa.

Aunque también hubo asimilaciones de la cultura y técnicas visigodas, como de la arquitectura visigoda, y muy especialmente el arco de herradura visigodo, que luego ellos fueron modificando con el tiempo. Y muchos escritos visigodos que recopilaban saberes romanos y griegos también fueron traducidos y tomados en cuenta.

La presencia de poblaciones musulmanas, iniciaron en el terreno lingüístico la progresiva, aunque lenta, arabización del Al-Ándalus.

Además de la toponimia y la influencia sobre el romance mozárabe, todas las lenguas romances de la península tomaron numerosos préstamos léxicos del árabe andalusí. Se calcula que en el español, el componente léxico árabe es el componente más numeroso tras el léxico de origen latino, siendo unas 4000 las formas léxicas (arabismos) usadas todavía en español moderno (almohada, algarabía...), muchas de ellas relacionadas con la agricultura (acequia, aljibe, algodón, alcohol) la guerra (adarga, alfanje, alfoz) el comercio (almádena, arroba, azumbre) y las matemáticas (algoritmo, álgebra) que tiene su origen en esta etapa y que se han ido consolidando a través de una evolución hasta nuestros días.

Más notoria aún es la influencia árabe en la toponimia de la península ibérica, e incluso en los apellidos antroponímicos derivados de topónimos musulmanes (Aznar, Alcázar, Alcolea, Alcántara, Alcocebre, Benicásim, Benalmadena,...)

FUENTE

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Mozárabes (del árabe مستعرب [mustaʕrab], «arabizado») es el nombre con el que se conocía a la población cristiana, de origen hispanovisigodo, que vivía en el territorio de al-Ándalus. Durante el primer siglo desde la islamización de la península, suponían entre el 90 y el 95 % del total de los habitantes de la zona, para reducirse al 50 % aproximadamente a lo largo del siglo XI como consecuencia de su paulatina conversión al islam. Ello da una imagen de su importancia demográfica.

FUENTE

Un saludo
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
En respuesta a este mensaje publicado por Kanbei
Kanbei escribió
Esto es inexacto, España está poblada de nórdicos, celtas, francos, godos, eslavos, ...
No hay uniformidad étnica en la Península Ibérica.
Suscribo lo que dices pero la población en la España actual de origen nórdico o eslavo es muy baja en comparación con otras etnias que han permanecido durante siglos en la península. No creo que sea un deshonor afirmar que tenemos raíces etnicas árabes y culturales del islam ilustrado. Sería de necios negar nuestra propia historia. Que ahora en España se utilice de forma peyorativa la palabra "moro" no significa que los españoles seamos totalmente ajenos a los moriscos y los mozarabes.

Kanbei, te puedo asegurar que no somos nórdicos por mucho que pretendamos engañarnos.

 
Un saludo
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Juan Carlos escribió
los españoles provenimos entre otras etnias de la etnia árabe y de la cultura árabe-musulmana [énfasis añadido]
Ahora sí...

Para bien o para mal, los españoles somos una mezcla de etnias... casi idénticas. Las pocas diferencias que están "por fuera" son llamativas, pero "por dentro" somos prácticamente iguales. Una teoría afirma que este hecho se debe a la adaptación al clima, otra que se debe a la selección sexual (probablemente la realidad sea una combinación de ambas). El hecho de que haya tan pocas diferencias permite trazar muy bien estas diferencias genéticas (como por ejemplo la tolerancia a la lactosa).

Aprovecho para recomendar el libro "Genes, pueblos y lenguas" de Luigi Luca Cavalli-Sforza. Ya es bastante viejo (más en una disciplina como la genética) pero es cortito, fácil de leer y a mí me gustó mucho.

Resumiendo, los humanos hemos sufrido al menos un "cuello de botella" en nuestra historia evolutiva, lo que hace que seamos muy parecidos entre nosotros (mucho más que lo normal en otras especies). Por otra parte, la colonización del planeta a partir de migrantes africanos hace que la diferencia entre estos sea mucho mayor que la que hay entre el resto (la población original que se estima que migró era bastante pequeña):



Dos africanos de tribus vecinas normalmente serán mucho más distintos entre sí que las diferencias que puede haber entre un americano, un español o un ruso, por muchos kilómetros que nos separen. Normalmente las diferencias entre individuos, aunque sean de la misma familia, son mayores que las diferencias medias entre distintas poblaciones (lógico, teniendo en cuenta que todos provenimos de unos pocos individuos).



Los europeos en particular, por mucho que les pese a los nacionalistas, somos como gotas de agua. Nuestras diferencias ni siquiera "salen en el mapa":



Y como curiosidad:

Las personas de ojos azules son descendientes de un mismo individuo

http://www.vix.com/es/btg/curiosidades/2008/02/06/las-personas-de-ojos-azules-son-descendientes-de-un-mismo-individuo

Las personas de ojos azules descienden de un mismo individuo, increíble, ¿no? Lo cierto es que la primer persona de ojos azules nació hace 10 mil años cerca del Mar Negro, resultado de una mutación genética, y de allí descienden todos los que han tenido, tienen y tendrán ojos azules. El estudio también explica por qué la mayoría de las personas con ojos azules están en Europa, donde también tienen la mayor variedad de tonos de piel y ojos del mundo.

El hombre de ojos azules

A esta conclusión llegaron los investigadores de la Universidad de Copenhague, cuando identificaron la mutación de un gen llamado OCA2, que surgió en una sola persona aproximadamente entre 8 y 10 mil años atrás, en las costas del noroeste del Mar Negro.

Este gen no hace que los ojos sean azules, solo “apaga” la proteína P, encargada de brindar melanina marrón al ojo, porque originariamente, todos teníamos los ojos marrones, y por eso, hoy en día los ojos azules siguen siendo raros. Sin embargo, no apaga por completo el gen, sino que limita su acción, diluyendo el color de la melanina, dejando los ojos azules.

Probablemente la mutación genética se haya dispersado al final de la última edad de hielo, haciendo que las personas europeas sean quienes más probabilidades tienen de tener ojos claros. Además, son quienes más diferencias tienen en tonos de piel y cabello, probablemente para sintetizar mejor la vitamina D en un ambiente más oscuro y con menos luz solar.

Hay muchas teorías sobre cómo se logró extender el color de ojos azul: mientras que una aún no demostrada habla de la cruza con los Neanderthales, que podrían tener ojos y cabello claro; una más plausible habla de la selección de sexo, por la que machos y hembras eligen parejas que son inusuales. En un momento en que los hombres eran escasos debido a que pasaban largos días de caza, las mujeres de ojos claros sobresalían, y por ende, habrían tenido más posibilidades de tener hijos.

En el estudio se analizaron a 155 personas de diferentes países –entre ellos Dinamarca, Turquía y Jordania– y se dieron cuenta de que todos estaban directamente relacionados con esa primer persona que había tenido ojos azules.

Por esta razón, las personas de ojos azules son descendientes de un mismo individuo, mientras que las personas de ojos verdes y marrones tienen muchas variaciones de color.
Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
Y ya que estamos en plan friki, parece ser que todos descendemos de Adán y Eva, aunque no se conocieron...
(Aunque hay otros estudios que los sitúan en la misma época, a lo mejor sí que se conocieron y todo.)

https://lacienciaysusdemonios.com/2012/04/03/critica-a-44-hechos-cientificos-corroborados-por-la-biblia-vii-adan-y-eva-no-se-conocieron/

(...)

Las investigaciones sobre ADN mitocondrial (heredado únicamente por vía materna) y ADN del cromosoma Y (heredado únicamente por vía paterna), confirman que toda la humanidad desciende de una única mujer (la llamada Eva mitocondrial), que vivió hace unos 200.000 años, mientras que el ancestro común más reciente masculino, es decir, aquel macho humano del que provienen todos los cromosomas Y que existen en la actualidad, vivió hace entre 60.000 y 140.000 años.

(...)
Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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La Unión Europea y su crisis




La crisis no es solo económica aunque los efectos perniciosos de las políticas neoliberales si están en la base de la misma.


Por Juan Diego García

Desde que se impuso en Europa la política neoliberal todos los acuerdos llevan irremediablemente al desmonte de las diversas formas de estado de bienestar que después sobre todo de la Segunda Guerra Mundial han permito a las mayorías sociales de estos países un nivel de vida y de derechos civiles y sociales que nunca antes se había conocido.

Terminó predominando la llamada “Europa de los banqueros” en contraposición de la “Europa de los pueblos”.

Los drásticos recortes en todas las esferas de la vida diaria, el llamado “austericidio”, han ganado terreno en todos los países del Viejo Continente como resultado del abandono clamoroso de sus respectivos idearios por parte de las dos grandes corrientes políticas: la socialdemocracia y la socialcristiana; ambas han claudicado, cada una a su manera, ante los planteamientos neoliberales, o lo que viene a ser lo mismo, ante las exigencias del gran capital financiero y especulativo.

No sorprende que, guardando las diferencias necesarias dado el grado de desarrollo de cada país, se registren formas muy similares de reducción drástica del gasto social, disminución considerable de la participación del trabajo en la tarta de la riqueza (y aumento desmesurado y correspondiente de los beneficios del capital), incremento del desempleo y una tendencia peligrosa a la generalización del empleo precario, sistema de pensión en riesgo (en unos países con creciente envejecimiento poblacional).

En general se trata del desmantelamiento de los sistemas tradicionales de protección, de seguridades básicas, que son los mecanismos modernos que permiten el equilibrio social, la confianza en el futuro y el convencimiento en los beneficios de la solidaridad como práctica social generalizada.

De tantas formas, estas políticas neoliberales aplicadas en las décadas anteriores están “americanizando a Europa", al menos en los países que apostaron con entusiasmo por un capitalismo sometido a moderaciones y controles luego de la experiencia dolorosa del fascismo y la guerra (a la vez que antídoto para neutralizar la influencia de un movimiento comunista en ascenso).

En este contexto no debe entonces extrañar que el desmonte del Estado del Bienestar en sus fundamentos económicos produzca también efectos perniciosos en la vida política y social del continente.

No debe sorprender que el supuesto paraíso neoliberal, finalmente convertido en un infierno para sectores importantes de la población y en amenaza para el resto, condiciones de diversas maneras la vida política cotidiana y que buena parte de la ciudadanía perciba que las autoridades máximas de la UE son tan responsables como sus políticos nacionales (si no mucho más responsables).

Si el modelo sobre el cual se impulsó originariamente la Unión Europea se abandona y en su lugar se impone otro diferente que produce resultados tan nefastos para sectores amplios de la población, es normal que aumente el rechazo a la Unión, tanto desde la izquierda como desde la derecha extrema que aprovecha la ocasión para impulsar el nacionalismo más agresivo, acompañado de xenofobia y hasta de un racismo que en tantos aspectos recuerda las banderas siniestras de otras épocas.

Los intentos de introducir algunos matices al proyecto neoliberal por parte de conservadores y socialdemócratas (ambas, las fuerzas políticamente mayoritarias, hasta hoy) no parecen cambiar la tendencia más o menos general de desgaste de estos partidos que controlan los gobiernos locales y las instituciones de la Unión Europea.

Son intentos fallidos ante el empuje de la extrema derecha en Francia, Alemania, Holanda, Italia, Grecia, Austria, Reino Unido (para citar solo los casos más relevantes) y de forma clamorosa y hasta esperpéntica en tantos países del antiguo bloque socialista del Este del continente, con especial manifestación en Hungría y Polonia y en una Ucrania candidata a ser miembro de la Unión y gobernada ahora mismo por un partido abiertamente nazi.

Los partidos mayoritarios (socialdemócratas, conservadores y liberales) aparecen desgastados y en retroceso; las fuerzas de la extrema derecha están en ascenso y las tendencias de renovación de la socialdemocracia y otras fuerzas reformistas aunque en auge son aún minoritarias. Este sería entonces un panorama político caracterizado sobre todo por la incertidumbre.

En tales condiciones cualquier cosa puede acontecer y el futuro no es halagüeño para la Unión Europea. Los movimientos nacionalistas renacen con brío y recelan de cualquier forma de cesión de soberanía a poderes centrales y aparecen claramente identificados con la derecha.

A la izquierda, por tradición mucho menos adherida a los prejuicios nacionalistas, crece igualmente la oposición al modelo vigente aunque por motivos bien distintos. Algunos grupos consideran que resulta imposible reformar la actual UE y en consecuencia proponen la salida; otros, sí desean permanecer pero para retornar al ideal originario del proyecto, para volver a la Europa de los pueblos, de la solidaridad interregional, de la paz y de la cooperación internacional.

El nacionalismo de la extrema derecha apuesta abiertamente por la disolución de la UE, aprovechando el descontento entre tantos sectores (populares, sobre todo) ante los resultados concretos que para ellos tiene esta Unión Europea de “mercaderes y banqueros”.

Como en el fascismo clásico, envenenan la vida diaria y enervan los ánimos de una población golpeada por la crisis fomentando el racismo y la xenofobia y utilizando el viejo mecanismo del chivo expiatorio al que se hace responsable de todos los males.

Los judíos y comunistas de ayer son ahora los árabes, los africanos y los inmigrantes en general, por supuesto siempre que sean pobres.

La atmósfera social y cultural que se respira en el Viejo Continente corresponde bien a la crisis económica y política. Los casos de corrupción ya no son una excepción -la alegada “manzana podrida en el impoluto cesto de las instituciones”- sino lo cotidiano aún en países en los cuales el fenómeno parecía superado plenamente.

En realidad, solo las sociedades nórdicas parecen aún más o menos inmunes a este mal que tanto deteriora al sistema y sobre todo que tanta legitimidad resta al estado de derecho. Los escándalos son diarios y cunden por doquier: candidatos a los más altos cargos del estado, políticos en ejercicio, altos funcionarios, jueces y policías, sometidos a procesos por corrupción y malos manejos que ya no sorprenden a nadie.

Una institución como el FMI ha registrado un escándalo tras otro; ya no es solo que se la identifique como la responsable principal del impulso de las políticas económicas más dañinas para la economía mundial (en buena medida las causantes de la crisis actual o al menos de la forma tan dramática como se produce) sino que su actual presidenta y los dos presidentes anteriores están asociados a asuntos turbios, a comportamientos abiertamente ilegales.

No sorprende entonces que con tales partidos y con tales políticos el sistema pierda legitimidad y que solo una enorme ingenuidad permita pensar que tales protagonistas tienen la capacidad (y la voluntad) de sacar a sus países del marasmo actual y menos aún de salvar el proyecto de unidad europea, ahora en tan profunda crisis. La salida del Reino Unido solo es el principio.

Los procesos separatistas en España (Cataluña y probablemente también Euskadi) o la posible victoria de la extrema derecha en Francia ensombrecen aún más el panorama. El aviso que dio Grecia en el pasado reciente se vuelve ya una riesgo enorme que puede reducir la UE a un par de países ricos en cuya periferia se mantendrían algunos “asociados”  (¿es ese el objetivo real de la propuesta de “una Europa de dos velocidades?). (…)

A todo esto habría que agregar la apuesta bélica de los principales miembros de la Unión Europea marchando al lado (mejor “a la cola”) de los Estados Unidos en sus aventuras militares; a su activo compromiso en las guerras en curso; al distanciamiento europeo de Rusia que en nada benefician sus intereses y, en la práctica, a convertir el Viejo Continente en una potencia de segundo orden, precisamente cuando el poder omnímodo de los Estados Unidos declina sin remedio y el panorama internacional aconsejaría explorar otros caminos de cooperación en función de los intereses propios. (…)

FUENTE
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
the prisma, multicultural, ..., extraña fuente.
A Europa la dan por muerta desde su rapto, y renace, y renace ....
 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
Kanbei escribió
the prisma, multicultural, ..., extraña fuente.
A Europa la dan por muerta desde su rapto, y renace, y renace ....
Kanbei, lo que dan por muerto es el proyecto neoliberal de la Unión Europa. Europa como tal nunca morirá, ni las naciones históricas que residen en este pequeño continente. No se pone en duda la viabilidad de Europa, se cuestiona solamente un tratado económico, monetario y político que no corresponde a los intereses de la mayoría de los pueblos que componen Europa. Únicamente una minoría se ha beneficiado de la UE.

Como caso paradigmático te pongo un ejemplo del que me acuerdo y que en mi opinión, refleja lo que es para mi y para muchos la UE. No hace muchos años la CE daba generosas subvenciones de los fondos estructurales a los propietarios de tierras que las tuvieran en barbecho. Y sabes, ¿quién se beneficiaba más de esos fondos en España? Aunque no lo creas era la duquesa de Alba, la terrateniente más rica de España.

Suscribo el artículo de Juan Diego García porque comparto el diagnóstico, aunque la web aparentemente es multicultural, el escrito no hace propaganda del multiculturalismo, solamente expone unos hechos que gustarán más o gustarán menos pero que los considero los más acertados. Hay tantas Europas como personas viven en ella.  

Un cordial saludo
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
http://acratasnew.blogspot.com.es/2017/02/hacia-la-muerte-inmediata-del-euro.html

La UE se ha construido desde fuera destruyendo los pueblos desde dentro.
Si los pueblos fueran capaces de construir una confederación el sistema sería equipotencial.

Por el contrario, y por evidentes leyes termodinámicas, la UE sólo se podrá construir igualando por abajo,
es decir, poniéndo a los franceses los sueldos de los que gozamos los españoles, y los portugueses, y los griegos.... , y eso va a doler, jejejejejeeee.

 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
Kanbei escribió
http://acratasnew.blogspot.com.es/2017/02/hacia-la-muerte-inmediata-del-euro.html

La UE se ha construido desde fuera destruyendo los pueblos desde dentro.
Si los pueblos fueran capaces de construir una confederación el sistema sería equipotencial.

Por el contrario, y por evidentes leyes termodinámicas, la UE sólo se podrá construir igualando por abajo,
es decir, poniéndo a los franceses los sueldos de los que gozamos los españoles, y los portugueses, y los griegos.... , y eso va a doler, jejejejejeeee.
Kanbei, en el artículo del enlace hay un párrafo muy esclarecedor:

"En Francia también existe una clase media olvidada en proceso de descomposición y depauperación, mediáticamente relegada a favor de colectivos y grupitos marginales que acaparan la atención del poder institucional, con los que juega para dar un cartel publicitario de progresismo, que luego falta en la política regresiva y ultraconservadora que practican."

Considero muy improbable que el neoliberalismo que se ha olvidado de los europeos, que ha traido paro, precariedad, pérdida de derechos sociales, inmigración incontrolada, refugiados, inseguridad sea la que responda precisamente a las decenas de millones de europeos afectados directa o indirectamente por su políticas. Es como elegir al verdugo para que te salve la vida.

El populismo, pienso, tiene que ver más con el hartazgo de la gente, la falta de respuestas concretas a problemas concretos. No creo que la solución sea resisitir numantinamente gobiernos neoliberales a ver si por casualidad o por un milagro de la virgen del perpetuo socorro, practican otras políticas que restituyan lo perdido a amplios sectores de la población.

Lo que me parece preocupante es que ya el hecho de cuestionar la política europeista o la política neoliberal dictada desde Bruselas automaticamente te convierte en un outsider, en un populista, en un extremista o en un racista. Se nos reduce la capacidad de elección, o eliges a los dos partidos constitucionales y continuistas o ya practicamente estas fuera de la democracia. Este juego político lo considero peligroso porque posiblemente los que detentan hoy el poder en Europa no son tan tolerantes ni tan demócratas como en principio se nos quiere hacer ver.

Siempre hay un mensaje de alarma y de miedo, no vayas más allá de los límites prestablecidos, no cuestiones la política de la UE, no pienses en otra Europa, no creas que ha existido mejores tiempos en Europa ni en los países europeos. Hoy como nunca antes se vive mejor, ¿y cómo se sabe si nuestros abuelos o bisabuelos no fueron más felices con la Europa decimonónica?

Pienso que estamos atrapados en la UE, no podemos decidir, las ordenes vienen de Bruselas y hay que cumplirlas, no las cuestionamos solamente las aceptamos.

Kanbei, yo te hablo desde la experiencia, no como los jóvenes que nacieron con el euro, la UE y no conocen más. Te puedo atestiguar que con la peseta se vivía feliz, el dinero cundía más. Sentía a una España más viva, más independiente, más auténtica. Ese mito instalado en las personas de que sin la UE será el caos, desaparecerá Europa, sucederán cataclismos y caerán meteoritos son una falacia. Kanbei, te puedo asegurar que los momentos más gloriosos que ha vivido España fueron sin ser socio de la UE. España no nació con la UE ni con el euro, ni va a morir fuera de la UE y sin el euro, eso te lo garantizo.

Un cordial saludo


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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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Este mapa explica por qué Alemania manda más que nadie en Europa




Ella manda y ya sabemos por qué. Angela Merkel, nuestra amada Merkel, nos tiene a todos comiendo de su mano. Obviamente, nuestro presunto líder es uno de los mandatarios que solo tienen ojos para la presidenta alemana. Rajoy y otros muchos políticos europeos vigilan de cerca los antojos de la Merkel de sus entretelas para que no le falte de nada. Y la culpa de todo la tiene ese dichoso mapa.

En realidad, todo se resume con algo tan español como un refrán. “Quien paga, manda”. Y eso mismo es lo que hacen en la tierra de la salchicha: dejar sus euros (en el momento de escribir este artículo, el euro sigue siendo la moneda oficial de 19 países europeos y 4 microestados) en gran parte de la Unión Europea.

El mapa anterior representa cuál es el principal importador en cada país. Lo hace con una bandera. De este modo, si sobre la vecina y bigotuda Portugal aparece el pendón español es porque nuestro país es quien más dinero se deja comprando productos portugueses.

Lo fácil sería suponer que las cifras cuadran por las toallas que traemos de Portugal, pero en realidad, según los datos del Observatorio de Complejidad Económica (tras el que se encuentra el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, experto en cosas complejas) lo que más importamos de Portugal son repuestos mecánicos y tabaco laminado. Amigos mecánicos, se acabó la excusa de pedir las piezas a Alemania para justificar que nuestros coches salgan tarde del taller.

Lo realmente importante, sin embargo, es el dominio del negro, el rojo y el amarillo en el mapa europeo. De los 28 estados que conforman a día de hoy la UE, los colores alemanes dominan en 16. Como no podía ser de otra manera, España es uno de ellos.

Así, la explicación de por qué Europa se ha convertido en el imperio gobernado por Merkel es realmente sencilla a la luz de la cartografía: con billones de euros en juego en más de medio Viejo Continente, los deseos germanos son órdenes para los países cuya economía temblaría si ‘freu’ Merkel no saliera de compras por la Unión Europea.

Los datos del Observatorio de Complejidad Económica no dejan lugar a muchas dudas. De los cinco países de todo el mundo en los que más compra Alemania, tres son europeos: Países Bajos, Francia e Italia. En esos tres países, Merkel y los suyos se dejaron en 2013 más de doscientos mil millones de dólares (algo menos de doscientos mil millones de euros). Esa cifra solo supuso el 21,3% de las importaciones alemanas.

En este particular ‘ranking’ de estados-supermercado a los que Alemania acude para nutrirse de todo lo necesario para dominar Europa, España ocupa un humilde decimocuarto lugar. Merkel apenas dejó caer veinticinco mil millones de euros en nuestro país, según los últimos datos: un pobre 2,5 % de las compras alemanas. Calderilla.

Sin embargo, esa calderilla es crucial para la economía patria. Tal y como señala el mapa, Alemania es el primer comprador de bienes de nuestro país. De ahí que empresas y políticos reverencien lo germano hasta el ridículo: quien paga, manda.

Solo hay otro país que podría hacer sombra a Alemania como principal comprador en la Unión Europea y, a día de hoy, aún está lejos del desembolso alemán. Hablamos de la Rusia del fortachón Putin (hoy con sanciones). La influencia de Rusia en los países del este se refleja claramente en el mapa. A más importación, más influencia.

A día de hoy, la batalla continental la gana, de lejos, Merkel y su férrea economía alemana. Sin embargo, el dinero de los chicos de Putin va a parar a sectores energéticos clave. ¿El auténtico vencedor? El dinero, sí, pero cuidado con el próximo estornudo alemán. Lo más probable es que se resfríe toda Europa.

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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"Alemania contra Europa" (Juan López Torres) Censurado en el diario "EL PAÍS"


En mi artículo de hoy en El País Andalucía comento la estrategia económica de Merkel que tanto daño está haciendo al resto de Europa. Una estrategia lamentable que recuerda, ahora a nivel económico, la búsqueda de “espacio vital” para Alemania de Hitler.

"Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis.
 
Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.
 
Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.
 
Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.
 
Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).
 
Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania.
 
Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional.
 
La tragedia es la enorme connivencia entre los intereses financieros paneuropeos que dominan a nuestros gobiernos, y que estos, en lugar de defendernos con patriotismo y dignidad, nos traicionen para actuar como meras comparsas de Merkel."

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos

Por qué Alemania es la principal beneficiada del euro




Por Eduardo Garzón

Alemania no quiere que Grecia abandone el euro. Es más, Alemania desea que el país heleno continúe acuñando la moneda común a toda costa. Esto es así porque el país germano es precisamente el mayor beneficiado (con mucha diferencia) del diseño económico y monetario de toda la Zona Euro (a costa, por supuesto, de las desventajas que el mismo diseño depara a los países menos desarrollados de la zona, como Grecia, Portugal o España).

Pero esto no es ninguna novedad. Incluso los gobernantes nacionales de todos los países sabían que el proyecto del euro iba a beneficiar a unos países a costa de perjudicar a otros. Los gobernantes españoles, griegos, y portugueses, por ejemplo, sabían muy bien que la moneda única iba a favorecer a países como Alemania (especialmente) o los Países Bajos en materia de balanza comercial, y que al mismo tiempo iba a perjudicar las relaciones comerciales de sus propios países. Al disponer de la misma moneda, los países del centro de Europa, poseedores de una industria tecnológicamente superior, podrían vender fácilmente sus productos a los países de la periferia, cuyos productos no podían competir por regla general con los centroeuropeos. Ahora bien, esos mismos gobernantes dieron luz verde al proyecto porque pensaban que las ventajas del euro (como el fácil acceso al crédito) iban a compensar esas desventajas en materia comercial. Seguramente hoy día no piensen lo mismo.

Para entender detalladamente este asunto analizaremos la relación entre los países de mayor productividad de la Unión Europea con los de menor productividad. Para hacer la comparación lo más sencilla posible, nos centraremos únicamente en la interrelación comercial entre Alemania y España. Alemania es el país que mejor representa el grupo de países centroeuropeos –cuyas economías gozan de mayor productividad–, mientras que España es el mejor ejemplo de los países de la periferia europea –cuyas economías tienen menos productividad.

Cuando los españoles tenían la peseta, comprar productos alemanes salía muy caro debido al cambio de moneda y por lo tanto les salía más rentable comprar productos españoles o de otros países (para entender detalladamente la importancia del tipo de cambio monetario en las relaciones comerciales leer este artículo). De esta forma, la economía española no compraba al exterior (importaba) demasiados productos extranjeros. Es decir, desde España no salía tanto dinero hacia el exterior, sino que buena parte se quedaba en el territorio nacional. Para verlo de forma simplificada: cuando un consumidor español compra un producto español, el dinero se queda en el país porque el negocio lo ha hecho un empresario español.

Pero también ocurría el efecto inverso. Durante el reinado de la peseta los productos españoles resultaban muy baratos para los países extranjeros, por lo que la economía española vendía al exterior (exportaba) muchos productos. Lo rentable para los europeos en muchas ocasiones era comprar productos españoles, lo que significaba que buena parte del dinero de los europeos terminaba en nuestro país. La economía española lograba vender muchos productos en el exterior, y eso significaba un flujo entrante de dinero. La balanza comercial española (que es la diferencia entre lo que España vende al exterior y lo que compra al exterior; es decir, exportaciones menos importaciones) por esa época estaba bastante equilibrada. En otras palabras: España vendía al extranjero una cantidad similar a la cantidad que compraba al extranjero; salía tanto dinero como entraba –en términos de intercambios comerciales.

Con la introducción del euro el escenario cambió radicalmente. La diferencia entre tipos de cambio monetario desapareció, y los productos españoles ya no resultaban baratos para los europeos, al igual que los productos alemanes ya no resultaban caros. Y puesto que por regla general los productos alemanes disponen de mejor calidad-precio que los españoles, lo que ocurrió fue que los consumidores europeos dejaron de comprar tantos productos españoles y empezaron a comprar más productos alemanes. La consecuencia fue inmediata: las ventas al extranjero de España se redujeron, y las compras al exterior aumentaron notablemente. Es decir, empezó a salir más dinero de España del que entraba por intercambios comerciales. Exactamente lo contrario ocurrió en Alemania: sus ventas al extranjero aumentaron, y sus compras al exterior disminuyeron. Empezó a entrar muchísimo más dinero a Alemania del que salía debido al comercio en la Eurozona. En el gráfico siguiente se puede observar muy claramente:



En el gráfico se representan las exportaciones netas de bienes y servicios medidas en millones de euros. Es decir, se representa la diferencia entre las exportaciones y las importaciones. Si un país vende (exporta) más de lo que compra (importa), la diferencia será positiva y se plasmará en el gráfico con un valor por encima del 0. Lo contrario ocurrirá si un país vende menos de lo que compra.

Como se puede apreciar en el gráfico, antes de la introducción de la moneda única España exportaba prácticamente lo mismo que importaba. Alemania exportaba más de lo que importaba, pero la diferencia era moderada (en torno a 15.000 millones de euros). Con la progresiva introducción del euro (en los mercados financieros en 1999 y en forma de billetes y monedas en 2002), los flujos comerciales cambiaron radicalmente y de forma inmediata.

Alemania pasó a vender ingentes cantidades de bienes y servicios a sus países vecinos gracias a la inexistencia de diferenciales en los tipos de cambio monetario. Esta tendencia alcista se mantuvo hasta la irrupción de la crisis económica en 2008, cuando la capacidad de consumo de los países europeos se redujo. Sin embargo, nótese el elevadísimo nivel de las exportaciones alemanas a pesar de la recesión europea (hasta 132.741 millones de euros entraron en Alemania en 2011 en concepto de intercambios de bienes y servicios).

Por su parte, España pasó a comprar más productos de los que vendía. En un primer momento se produjeron salidas anuales en torno a 17.000 millones de euros, para pasar después de 2003 a un incremento del déficit comercial muy significativo que llegó a alcanzar los 68.000 millones de euros en 2007. Con la irrupción de la crisis económica las exportaciones netas de bienes y servicios mejoraron sustancialmente debido a que la caída del consumo nacional impidió (e impide) comprar productos del exterior a un nivel tan exacerbado como el anterior.

Por último, exponemos un gráfico que deja muy claro qué países se han beneficiado del euro y qué países han salido perjudicados en materia de intercambios comerciales. Se recogen las exportaciones de bienes y servicios correspondientes al año 2007 (punto álgido antes del estallido de la crisis) de los países que disponían del euro durante el boom económico de los primeros años de siglo.



Las barras que se sitúen por encima del valor 0 indican superávit comercial, mientras que las que se sitúen por debajo indican déficit comercial. Como vemos, Alemania es con mucho la principal exportadora de la Unión Europea y por lo tanto la mayor beneficiada del proyecto del euro. En segundo lugar –pero a mucha distancia– están los Países Bajos. Otros países como Irlanda, Austria, Luxemburgo o Bélgica tenían un saldo positivo pero irrisorio comparado con el de Alemania. Por su parte, el principal perjudicado era España, seguido de Francia, Grecia, Portugal e Italia.

En definitiva, y teniendo en cuenta que los saldos comerciales actuales no han cambiado la tendencia reciente (Alemania sigue siendo la principal beneficiada; Francia, Italia y Grecia las más perjudicadas), podemos entender por qué Alemania lidera el proyecto del euro y por qué está empeñada en que su particular diseño se mantenga sin cambios fundamentales durante el mayor tiempo posible. Alemania hará todo lo que esté en su mano para evitar que el euro se desmorone, comenzando por evitar el abandono de la moneda única por parte de Grecia.

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
Este mensaje fue actualizado el .

¿Fueron los nazis los padres del euro?


En 1942, varios economistas e industriales alemanes se reunieron en Berlín. Pensaban que Alemania tenía ganada la II Guerra Mundial y era menester organizar la economía europea. Varias conferencias tuvieron lugar, cada una asignada a un especialista en la materia: comercio, exportaciones, relaciones laborales y… política monetaria. Ahí se propone: una sola moneda para toda Europa y un solo Banco Central con sede en una ciudad Alemania con toda la soberanía para imprimir dinero. El documento final con todas estas recomendaciones lleva por título: “Sociedad Económica Europea” y su consulta es de dominio público...

Para leer más pincha AQUÍ

NOTA: Agradecería si algún forero puede encontrar por internet un enlace del corto metraje completo de Fernando Trías titulado: "La gran invención" del año 2014. Dura 20 minutos.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Esa conclusión no tiene ningún sentido.

Según el mapa, los rusos "mandan" en varios países de la OTAN, en Ucrania (lo que no les impide matarse unos a otros) y en Turquía (lo que no impide a los turcos derribar aviones rusos).

En cuanto a España, nosotros les compramos a ellos más de lo que ellos nos compran a nosotros. Nuestro saldo comercial:

Alemania -11.604,4M.€ (datos de 2016)

Por lo que nosotros mandamos en Alemania más que los alemanes mandan aquí. Igual que con los holandeses, y sin necesidad de enviar picas...

Alemania es el principal importador de muchos países porque también es el principal exportador de muchos.

Edito: he contestado sin saber que estaba sacado de un blog de Publico. Me llego a fijar antes y ni me molesto en leerlo...
Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Aquí no sé si la conclusión es cierta o no, pero desde luego no se basa en la "argumentación" (por llamarla de alguna manera). Vamos a los datos:

http://www.datosmacro.com/comercio/balanza/espana

En 2015, año más reciente del que hay tasa de cobertura en esta página, nuestro saldo comercial fue de -25.857,0 M.€.

En 1990, el último año que viene en esa tabla, fue de -19.999,0 M.€.

Estamos entonces peor ahora con el euro que entonces con la peseta, ¿no? Es lo que tiene mirar solo cifras absolutas. Resulta que la tasa de cobertura en 2015 fue del 91,12%, mientras que en 1990 fue de 63,43%. La balanza comercial frente al PIB de -2,40% en 2015 frente al -4,98% en 1990.

En 2016, aunque no viene en esta tabla, buscando en gúgel tenemos una tasa de cobertura del 92.94%. La balanza ha sido de -19.754,2 M.€, un -1,77% del PIB.

Pero según el fulano este, estábamos mejor (comercialmente hablando) entonces.

Pero no solo manipula (o eso pretende, otra cosa es que lo consiga y nos engañe) con los datos y gráficas, también con las palabras.

Atentos a la frase: "Por su parte, España pasó a comprar más productos de los que vendía."

Repito y enfatizo: "Por su parte, España pasó a comprar más productos de los que vendía."

¿Pasó a comprar más productos de los que vendía? ¿Acaso antes del euro vendíamos más de lo que comprábamos?

Me imagino que pretenderá engañar a los de la ESO, pero los de la EGB tenemos memoria de aquellos años...

España - Balanza comercial
Fecha Balanza comercial   Tasa de cobertura Balanza comercial % PIB
2016 -19.754,2 M.€        -1,77%
2015 -25.857,0 M.€ 91,12% -2,40%
2014 -25.885,0 M.€ 90,42% -2,50%
2013 -17.141,0 M.€ 93,32% -1,67%
2012 -32.759,0 M.€ 87,52% -3,15%
2011 -50.327,0 M.€ 81,40% -4,70%
2010 -54.762,0 M.€ 77,80% -5,07%
2009 -47.232,0 M.€ 77,53% -4,38%
2008 -94.717,0 M.€ 66,89% -8,49%
2007 -99.237,0 M.€ 65,06% -9,18%
2006 -91.573,0 M.€ 65,02% -9,08%
2005 -77.294,0 M.€ 66,71% -8,31%
2004 -60.928,0 M.€ 70,69% -7,07%
2003 -46.372,0 M.€ 74,85% -5,77%
2002 -41.685,0 M.€ 76,13% -5,56%
2001 -42.419,0 M.€ 75,43% -6,06%
2000 -44.274,0 M.€ 73,81% -6,85%
1999 -29.004,0 M.€ 77,16% -4,88%
1998 -22.022,0 M.€ 81,93% -3,97%
1997 -13.151,0 M.€ 87,11% -2,54%
1996 -11.008,0 M.€ 88,47% -2,26%
1995 -11.994,0 M.€ 86,18% -2,61%
1994 -10.228,0 M.€ 86,31% -2,41%
1993 -11.035,0 M.€ 83,33% -2,59%
1992 -21.830,0 M.€ 64,49% -4,71%
1991 -21.441,0 M.€ 64,49% -4,83%
1990 -19.999,0 M.€ 63,43% -4,98%



Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Kanbei
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Juan Carlos escribió
 España no nació con la UE ni con el euro, ni va a morir fuera de la UE y sin el euro, eso te lo garantizo.

Un cordial saludo
Claro amigo.
 "Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla" Tsun Zu
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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En respuesta a este mensaje publicado por Fleischman
Fleischman, el euro SI ha beneficiado más a Alemania que al resto de los socios. Aquí van los datos de Alemania y el gráfico:

2016  256.526,5 M.€                  8,19%
2015  251.852,0 M.€  126,61%  8,30%
2014  216.460,0 M.€  123,82%  7,40%
2013  198.655,0 M.€  122,34%  7,03%
2012  191.672,0 M.€  121,32%  6,95%
2011  157.411,0 M.€  117,46%  5,82%
2010  153.964,0 M.€  119,35%  5,97%
2009  138.868,0 M.€  120,91%  5,64%
2008  177.525,0 M.€  122,03%  6,93%
2007  194.259,0 M.€  125,24%  7,73%
2006  160.420,0 M.€  122,22%  6,70%
2005  155.524,0 M.€  124,95%  6,76%
2004  155.354,0 M.€  127,13%  6,84%
2003  129.905,0 M.€  124,30%  5,85%
2002  132.771,0 M.€  125,61%  6,01%
2001    95.495,0 M.€  117,59%  4,38%
2000    59.130,0 M.€  110,98%  2,79%
1999    65.202,0 M.€  114,66%  3,16%
1998    64.471,0 M.€  115,33%  3,22%
1997    59.222,0 M.€  115,07%  3,02%
1996   51.625,0 M.€  114,28%  2,62%
1995   45.557,0 M.€  112,85%  2,30%
1994   38.290,0 M.€  111,94%  2,06%
1993   32.011,0 M.€  110,94%  1,81%
1992   15.675,0 M.€  105,24%  0,96%
1991     9.751,0 M.€  103,32%  0,65%
1990  44.078,0 M.€ 118,39%    3,02%

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NOTA: Fleischman, España ha reducido su deficit comercial porque ha bajado el consumo.

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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
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Juan Carlos escribió
el euro SI ha beneficiado más a Alemania que al resto de los socios.
Y no lo niego. Repito que no sé si la conclusión es cierta o no (de hecho, opino que sí es cierto esto que dices), simplemente critico la argumentación falsa y manipuladora del autor cuando dice: "Por su parte, España pasó a comprar más productos de los que vendía. En un primer momento se produjeron salidas anuales en torno a 17.000 millones de euros, para pasar después de 2003 a un incremento del déficit comercial muy significativo que llegó a alcanzar los 68.000 millones de euros en 2007."

Da a entender que todo empezó a torcerse a los cinco segundos de usar el euro. Y casualmente se para en 2007 (justo el peor año en cuanto a balanza comercial en cifras absolutas, aunque mejor en términos de cobertura que los primeros años de los 90). Un buen ejemplo de cherry picking...

España no pasó a comprar más productos de los que vendía. Sino que siguió comprando más productos de los que vendía.

Y siendo nuestra balanza comercial ahora mucho mejor (en términos relativos, obviamente) que en cualquier año de los 90.

Por otra parte, no es lo mismo lo que dices: "el euro SI ha beneficiado más a Alemania que al resto de los socios" (podría ser una situación en la que todos ganan mucho, siendo Alemania la principal ganadora) que lo que dice el artículo: "el proyecto del euro iba a beneficiar a unos países a costa de perjudicar a otros" (es decir, en el que unos ganan gracias a que otros pierden). ¿Son los franceses los perjudicados, a la vista del segundo gráfico que has puesto? Pues que les den a nuestros archienemigos...

Por cierto, que si es cierto lo que decía el blog de Público de que "Quien paga, manda", resulta que somos los PFGS (cambio Francia por Italia) los que mandamos en Europa. Pagamos, así que mandamos. Acabamos de descubrir que la Merkel hace lo que le dice Rajoy...

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El hecho de que estemos ahora mejor que en los años 90 (en términos de balanza comercial, estamos hablando) tampoco demuestra que el euro sea bueno para España. Puede haber sido desastroso y la mejora deberse a otros factores. Lo que digo es que no puede inferirse que el euro haya sido malo por nuestra (presunta) peor balanza comercial actual, dado que esto último es falso. Es como si yo digo que los blancos somos más listos que los negros porque tenemos la picha más larga (). El enunciado puede ser cierto (o no) pero desde luego no lo es por la argumentación.

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Juan Carlos escribió
España ha reducido su deficit comercial porque ha bajado el consumo.
En los últimos años el déficit comercial ha bajado mientras que el consumo ha subido.


La economía española creció un 0,7% en el cuarto trimestre de 2016, lo mismo que en el trimestre anterior, y un 3,2% en el conjunto del año pasado apoyado en el comportamiento del consumo y la inversión, que mostraron aumentos anuales del 2,6% y del 3,1%, respectivamente, según la Contabilidad Nacional Trimestral publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que confirma así los datos avanzados a finales de enero.

Es el tercer año consecutivo en el que aumenta el PIB nacional y el segundo consecutivo en el que el crecimiento se sitúa en el 3,2%. A precios corrientes, el PIB alcanzó los 1.113.851 millones de euros en 2016, lo que supone un aumento del 3,6% en términos nominales.

La demanda nacional aportó 2,8 puntos al crecimiento del PIB en 2016, en tanto que la demanda externa contribuyó con medio punto, con las exportaciones creciendo a un ritmo del 4,4% y las importaciones, a una tasa anual del 3,3%.

Dentro de la partida de consumo, tanto el de los hogares como el de las instituciones sin fines de lucro se incrementó un 3,2% en 2016, por encima del gasto en consumo de las administraciones públicas (0,8%). La inversión en construcción subió un 1,9% el año pasado, en tanto que la de bienes de equipo se disparó un 5%.


(http://www.elmundo.es/economia/2017/03/02/58b7d1ee22601d84798b458e.html)

Y me juego el bocadillo del recreo a que nuestro consumo es ahora mayor que en cualquiera de los años 90 (a pesar de tener ahora una mejor balanza comercial).



Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Dario Ruarte
El primer detalle a tener en cuenta es que a Alemania le iría bien con marcos, euros, dólares, francos suizos o mongoplos y esto, por la sencilla razón de que Alemania ha desarrollado un sector industrial que es líder en procesos intermedios (y en varios productos finales) y SIEMPRE va a exportar a lo bruto.

No sé... tomemos un rubro cualquiera... lentes y ópticas.

No solo las mejores lentes y ópticas se fabrican en Alemania (y se venden al resto del mundo) sino que además las MAQUINAS para pulir lentes también son alemanas. Incluso los países que fabrican lentes seguramente usan maquinaria alemana para hacerlas.

Otra... impresión. Casi con seguridad casi cualquier folleto o periódico que tengas a mano habrá sido impreso con impresoras alemanas, las tintas especiales y los papeles (o cualquiera de sus ingredientes) serán alemanes también.

Cualquier otra... electricidad e iluminación.

En alguna parte de la cadena ALGO será alemán. O la turbina, o los condensadores, o las lámparas, o los disyuntores, o ... y, en su caso, lo que se fabrique localmente incluirá alguna maquinaria alemana en el proceso.

Es decir, los alemanes exportan más que por razones "monetarias" (el euro) por razones de especialización dentro de la cadena industrial en puntos críticos de la misma. El euro a lo sumo habrá facilitado que países "pobres" de Europa han tenido una moneda fuerte para comprar productos alemanes pero, lo cierto es que SIEMPRE comprarás "algo" alemán dentro de casi cualquier rubro industrial que se te ocurra mencionar (alimentación, locomoción, energía, metalmecánico, óptica, química, etc.)

Si quieres una extrusora (sea para plásticos o para maderas) barata tienes las chinas -e incluso japonesas- pero, si quieres una que dure los próximos 50 años y que no falle y haga el trabajo perfecto compras una alemana.

Una línea de montaje tal vez tenga maquinaria y cintas de cualquier origen pero, casi con seguridad los tableros de control al menos sean alemanes (y los inyectores). Y así con casi cualquier cadena de producción del rubro o área que se te ocurra mencionar o imaginar.

Alemania se beneficia de ser "Alemania". El euro es, apenas, un subproducto de su inteligente política de nichos productivos.
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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En respuesta a este mensaje publicado por Fleischman
Fleischman, me juego el bocadillo del recreo  a que el análisis de Albino Prada es el más acertado para saber porque ha subido el consumo en España y quienes han estimulado ese consumo con una de las tasas de precariedad laboral más altas de Europa. Es conveniente saber como se produce ese anómalo crecimiento del PIB del 3% cuando nuestro entorno europeo tiene tasas de crecimiento más débiles.

He aquí el artículo que nos abrirá los ojos y las mentes:

¿Por qué crece la economía española?


Para el bienio 2015-2016 el INE estima un crecimiento económico en España del 3,2%, con una aportación de la demanda nacional del 3,3% en 2015 y del 2,8% en 2016.  Lo que implica una contribución negativa de la demanda externa en 2015, y muy reducida en el 2016. Según el INE, más del 90% de nuestro crecimiento descansó en la demanda interna para el conjunto del bienio.

El motor externo


A pesar de su muy reducida aportación al crecimiento de la economía española debe anotarse en la demanda externa algún aspecto a destacar. Así el conjunto de la balanza de bienes y servicios ha pasado de fuertemente negativa, antes de la crisis, a ser positiva en casi un 3% del PIB el año 2016 podría ser síntoma de una mejora de nuestra competitividad comercial, pero ¿ha sido así?

De entrada el saldo total de la balanza comercial seguía siendo negativo en 2016. Pero debe añadirse que, aunque dejemos a un lado el saldo energético (que se ha tornado menos desfavorable por razones exógenas y se ha reducido a la mitad en los últimos años, de ser negativo por 45.000 millones a serlo solo en 16.000), el saldo comercial no energético aún sigue siendo negativo. De manera que nuestra competitividad comercial explica en escasa medida la mejora del saldo externo total.

Porque si dejamos a un lado el viento de cola que ha supuesto el abaratamiento de los hidrocarburos en este pasado bienio, la mejora del saldo externo total debe ser imputado sobre todo a los servicios, y dentro de ellos a los turísticos (muy favorecidos por la devaluación salarial interna y la demanda centroeuropea). Una balanza de servicios que anotó en 2016 un saldo positivo por casi un 4,5% del PIB, saldo que compensa sobradamente el, decreciente, déficit de la sub-balanza energética y del resto de mercancías. Podría decirse que la devaluación salarial interna no habría mejorado tanto nuestra competitividad comercial cuanto nuestro negocio turístico.

Cabe incluso matizar aquella mejora del saldo comercial no energético en un sentido problemático: ya que el factor decisivo ha sido la congelación nominal de las importaciones a niveles del año 2007 (otro efecto de la devaluación interna) como se observa en el siguiente gráfico con un índice 122 en 2016 prácticamente igual al 121 de 2007. Lo que quiere decir que si la tendencia de nuestras importaciones no energéticas continuase en la senda anterior a la crisis habría neutralizado y absorbido toda la mejora exportadora.



De manera que la, con todo, reducida aportación del motor externo al crecimiento ha de imputarse, por un lado, a la buena coyuntura de los precios de los hidrocarburos (que abarata nuestras elevadas importaciones), y, por otro, a una devaluación interna que ha frenado las importaciones no energéticas y ha impulsado al mismo tiempo nuestra balanza de servicios turísticos.

En ausencia de estos comportamientos nuestra mejora en el desempeño comercial exportador habría sido insuficiente para mejorar la aportación de nuestra demanda externa al crecimiento del PIB. O, dicho de otra forma, la devaluación interna (salarial, laboral y de rentas) aplicada a la economía española no habría activado el motor externo a pesar de haber contado con el abaratamiento de las importaciones energéticas y provocado la congelación de las no energéticas.

El motor interno

Analicemos ahora el factor sin duda determinante de la recuperación en el bienio 2015-2016: la demanda interna. Con un crecimiento medio en torno al 3% es aquí donde se sitúan las mayores luces, y también las sombras, de nuestro modelo de recuperación. Y ello aunque comprobemos que mientras en el último trimestre del 2015 dicha demanda crecía a tasas del 3,8%, apenas lo hacía ya al 2,2% en el último trimestre del 2016.

En cualquier caso se agolpan las preguntas:

 ¿porque crece tanto la demanda interna española? ¿Y cómo lo puede hacer en un país con la mayor tasa de paro y de desigualdad social de la UE?.

Tres vectores explicarían, de forma desigual, ese impulso de la actual recuperación. Los recogemos en una gráfica trimestral para el conjunto del bienio.



El primer vector, en cuanto a crecimiento interanual, habría sido la inversión empresarial hasta mediados del pasado año. Una inversión empresarial en bienes de equipo (cabe suponer que producto de una recuperación de los márgenes empresariales y de las rentas no salariales en el PIB que también confirma el INE) que sería un factor determinante de primer orden hasta ese momento, pero que en la actualidad ya crece menos intensamente que el conjunto de la economía. Tampoco en el otro vector tradicional de la inversión (la constructora) anota tasas de crecimiento superiores al 2% en 2016. En suma: el conjunto de la inversión presenta una fuerte tendencia a la desaceleración en los últimos trimestres.

Un segundo vector que ayudó a nuestra recuperación fue el consumo público, pero solo a consecuencia de la suavización del ajuste de las cuentas públicas a lo largo del año electoral de 2015. Esta segunda fuerza habría entrado en agudo declive ya a lo largo de todo el año pasado. El retorno a la senda austericida que marca, y supervisa, Bruselas estaría detrás de esa tendencia hacia el crecimiento cero que recoge la gráfica.

De manera que, a finales del pasado año, solo nos restaba (tercer vector) una fuerza impulsora del crecimiento: el consumo doméstico o de los hogares. Consumo que se movía según el INE en perfecto ajuste al del PIB total de nuestra economía.

Es éste el factor explicativo menos diáfano y coherente con la elevada tasa de paro, de bolsas de pobreza y de desigualdad del país. Podrían identificarse –sin embargo– dos factores que, pese a ello, explicarían su crecimiento: que sean las rentas medias-altas las que protagonicen ese empujón, y que esta magnitud se vea afectada por las rentas de hogares de residentes extranjeros inactivos.

Aun así no deja de ser una anomalía que el consumo de los hogares en España crezca a tasas muy superiores a las que lo hace en una economía como la alemana, como bien se observa en otro gráfico.



En mi opinión esto sólo cabe imputarlo a un efecto riqueza derivado de la devaluación salarial y de la deflación de precios en favor del 40% de hogares de mayor renta (ya que en el resto de los hogares son mayoría los que llegan con dificultades a fin de mes). Si se quiere un ejemplo: un aumento del consumo en hogares de renta media alta derivado de los ahorros en pago de servicios domésticos que se habrían abaratado mucho en los últimos años.

Conclusión

La actual recuperación de la economía española finalizó el año 2016 con una dependencia casi absoluta del motor interno vinculado al consumo de los hogares de rentas media-altas. Ni la inversión, ni el consumo público, ni la demanda externa están contribuyendo significativamente a dicha recuperación.

Es éste un modelo de recuperación que confirma al menos dos cosas. Que la devaluación interna solo está beneficiando la actividad turística y de contratación de servicios personales cada vez más precarios, y que los ajustes fiscales impiden que la inversión pública tome el relevo de la inversión privada.

De mantenerse ambas políticas, devaluación laboral-salarial interna y ajustes fiscales, el crecimiento se irá desacelerando necesariamente, dependiendo cada vez en mayor medida del consumo de los sectores de la población de mayor renta. Un problemático modelo de crecimiento ya que alimenta –y está alimentado– por la desigualdad social.

Albino Prada es doctor en Economía y ensayista

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FUENTE

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Conclusión JC: la recuperación económica española se sustenta principalmente en el consumo de los hogares con rentas medias-altas y rentas de hogares de residentes extranjeros inactivos. Ejemplo: Aquí entran en escena los millonarios venezolanos que estan comprando viviendas de lujo en Madrid y otras ciudades de España. Paradojicamente la revolución bolivariana hace que la economía española crezca.

En parte tenía razón cuando decía que en España había bajado el consumo, lo que me faltó explicar fue que no todos los ciudadanos bajaron su consumo, solamente un 60% de la población, el otro 40% aumentó espectacularmente el consumo con lo cual queda en evidencia que la sociedad española se va polarizando en una más rica y otra más pobre, consecuencia directa de aplicar políticas neoliberales.



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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Juan Carlos
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Marine Le Pen, ¿cómo afectaría a Europa su victoria?


Por Roberto Santos



En las próximas elecciones en Francia, la victoria de Marine Le Pen es algo completamente plausible. Tras la elección de Donald Trump en Estados Unidos y del Brexit en Reino Unido, Le Pen, líder indiscutible de uno de los partidos de extrema derecha más antiguos de Europa, huele ya la victoria en lo que los miembros de su partido llaman la “tercera batalla”.

Marine Le Pen cuenta ya con el respaldo de más de uno de cada cuatro votantes franceses. Estos nuevos partidarios del Frente Nacional son los descontentos, los que están hartos del sistema y justamente son los que tienen más claro su voto al partido de extrema derecha. Aunque los sondeos de opinión recientes sugieren que Le Pen perdería en la segunda vuelta, no podemos perder de vista que tras el último atentado en Londres, Marine ha vuelto a escalar en todos los sondeos. Tampoco debemos perder de vista que sus estrategas están seguros de que ella, como ya ocurriera con Trump o con el Brexit, también demostrará que los sondeos se equivocan. Lo que es seguro y ya nadie pone en duda, es que el Frente Nacional pasará a la segunda vuelta junto con el centrista, Emmanuel Macron, al mes siguiente.

Los franceses ven a Macron de 39 años como el oponente perfecto, un ex-banquero de inversiones de Rothschild y un tecnócrata liberal de élite que representa precisamente los intereses de la “globalización salvaje” y del establishment, a los que justamente enfrenta Le Pen.

Según los estrategas del Frente Nacional, “Macron es la encarnación viviente del establishment globalizador”  “¿Cómo puede un hombre de Rothschild comprender los trabajadores franceses?” Ese es su mensaje y es muy similar al que Donald Trump usó contra Hilary Clinton en su momento.

El Frente Nacional espera acaparar el voto protesta, el del descontento generalizado que recorre Francia de derecha a izquierda y eliminar a los rivales menores en la primera vuelta, cosa que parece que conseguirá con total facilidad. Sin embargo, para el enfrentamiento directo en la segunda vuelta, la estrategia será clara, se concentrará en atacar sin descanso los privilegiados antecedentes de Macron y en sus estrechos vínculos con François Hollande, el presidente saliente, que cuenta con el nivel de aprobación más bajo de la historia de la democracia francesa.

Por otro lado, el equipo de campaña de Marine Le Pen, espera que el liberalismo económico de Macron lleve a la abstención a la izquierda tradicional o incluso a que apoyen su propio mensaje proteccionista, que está envuelto en el tema de la preferencia nacional, la idea de poner a los trabajadores franceses nativos primero e introducir impuestos adicionales en los contratos a trabajadores extranjeros, lo que serviría para penalizar su contratación.

Además, entre sus promesas electorales lleva la de iniciar una reindustrialización y pretende obligar a las grandes multinacionales como Ikea, a comprar productos locales y pagar impuestos más altos si contratan a trabajadores que no sean nativos franceses. Un discurso que recuerda mucho al “America first” y al “Make América great again” de Donald Trump y que parece calar en un pueblo que está harto de la Unión Europea, de que nadie cambie y que ve en Le Pen, una auténtica promesa de cambio como ya ocurrió en Estados Unidos con Trump.

Le Pen también atacará a Macron desde la derecha argumentando que es blando con la amenaza terrorista del Islam y saltando sobre su reciente declaración sobre multiculturalismo y diversidad en Francia que "no hay una cultura francesa" para tentar así a los conservadores tradicionales más viejos. Suponiendo que todo esto le funcione y que su discurso cale por completo en la sociedad francesa. ¿Qué significaría una victoria de Le Pen para Francia y para Europa?



A corto plazo, una victoria de Marine Le Pen y su Frente Nacional sumiría a la Unión Europea en una profunda crisis.Según los politólogos, en las dos últimas décadas, las actitudes de la gente hacia la unión han pasado por dos etapas: la primera de amplia aceptación en los años sesenta y setenta, hasta un escepticismo instintivo de los años 80 en adelante. Por lo tanto, una victoria de Le Pen, después del Brexit, nos mostraría que los europeos han llegado a una tercera fase: la rebelión activa.





¿Y qué ocurriría con la política doméstica francesa primero? El programa de Le Pen se basa en la suposición de que su victoria presidencial le dará el impulso para alcanzar la mayoría parlamentaria al Frente Nacional después de las elecciones a la Asamblea Nacional en junio. Dado que el Frente Nacional tiene solo dos escaños en el Parlamento, Le Pen necesitará contar con el apoyo de los republicanos de centro-derecha, para lo que espera que este año y tras su victoria, se rompa el llamado Frente Republicano, una ley no escrita en la política francesa por la que los principales partidos se niegan a trabajar con el Frente Nacional.

Aunque esto, es en principio, improbable, vamos a imaginar que Marine Le Pen consiga ese escenario perfecto y alcance sus objetivos. Desde su formación en 1972, el Frente Nacional ha ganado la atención principalmente por sus políticas duras como la restricción de la inmigración y la lucha contra la “islamización” de la sociedad francesa. Si se mantiene fiel a estos compromisos, Le Pen se retiraría del tratado fronterizo de Schengen, reduciría la migración neta a 10.000 por año, despojaría a los nacionales de doble nacionalidad francesa y pondría a 15.000 policías más en las calles.

Pero ojo, porque su posición sobre el euro y la Unión Europe es mucho más importante, pues una victoria de Le Pen podría significar la desaparición de la moneda única y una nueva excisión dentro de la unión, que podría suponer directamente el fin de la misma tal y como la conocemos desatando una crisis con múltiples frentes en todo el continente europeo, como la reanudación de la crisis financiera en Grecia, el crash del sector bancario italiano, el golpe brutal que supondría para las economías de España y Portugal… Aunque el crecimiento está volviendo lentamente a la zona euro, un retiro francés a las órdenes de Le Pen y tras el Brexit, dejaría a la unión monetaria, en el mejor de los casos, en estado crítico.

No debemos olvidar tampoco que Marine Le Pen no es una “euroesceptica” suave. Ella ve al euro como un ‘arma política’ que el Banco Central Europeo, la Unión Europea y los poderes financieros mundiales han usado para esclavizar a Francia. Marine está convencida de que el euro está destinado a fracasar y aunque es consciente de que dejarlo sería costoso, considera que sigue siendo más barato que aguantar el derrumbe total de la eurozona.

“Los franceses están sentados en el Titanic, conocido como el euro, y están escuchando los violines”, dijo su estratega en Londres. “Vamos a empujarlos hacia los botes salvavidas”.

Le Pen planea hacer esto renegociando los términos de la membresía de Francia en la Unión, conversaciones que seguramente coincidirían con las negociaciones del Brexit y que sin duda animarían a otros países de la Eurozona a emprender el mismo camino. Ella tiene claro que exigirá un retorno de la plena soberanía nacional, incluida la independencia monetaria, la autonomía fiscal y financiera. Sus más allegados dentro del partido hablan abiertamente de querer abandonar el euro, redenominar los activos en euros franceses y la deuda en una nueva moneda sobre una base de “un franco un euro”, y realizar devaluaciones competitivas. Un nuevo banco independiente de Francia, argumentan, podría comprar bonos del gobierno francés en el mercado secundario y suprimir los rendimientos.

Para ello, Le Pen, en su primer año como presidenta, haría uso del artículo 11 de la Constitución francesa para llevar a cabo un referéndum sobre si Francia debe abandonar la Unión Europea, lo que algunos ya llaman: el “Frexit”.

La mayoría de votantes franceses siguen apoyando la adhesión a la Unión Europea y al euro. Pero dado su programa, la victoria de Le Pen cambiaría las reglas del juego: los inversores venderían activos franceses, los mercados caerían y la recuperación de la eurozona entraría en estado crítico. Los ahorradores franceses ordinarios, preocupados por el riesgo de devaluación por el retorno al franco, se apresurarían a retirar sus euros por temor a que se impusieran controles de capital, como ocurrió en Grecia. Todo ello supondría una presión importante sobre el euro, que podría llevar a una fuga de capitales que se extendería por todo el continente, lo que desestabilizaría la unión monetaria a medida que los mercados comenzaran a anticipar su disolución.

Por supuesto, nada de esto puede suceder. Después de todo, la probabilidad de una victoria de Le Pen es pequeña, sobre todo si vamos a confiar en las encuestas de opinión que ya sabemos son siempre confiables. Pero ojo, porque tras el último atentado en Londres, las encuestas vuelven a darle vientos a favor a una Marine que cada día está más cerca de la presidencia y que ya en las últimas elecciones europeas de 2014 consiguió que el Frente Nacional se convirtiese en el partido más votado, al obtener un 25% de los votos.  Además, no conviene olvidar que en las anteriores elecciones presidenciales obtuvo un 17,9% de los votos y en los Consejos Regionales un 27,1%, cifras que comparadas con sus respectivas elecciones anteriores muestran un claro aumento de apoyos al Frente Nacional.

Sea como sea, lo que es seguro es que toda Europa estará pendiente de lo que ocurra en estás elecciones presidenciales en Francia y que pueden convertirse en una tormenta perfecta para la Unión Europea.

FUENTE
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Re: 25 años de Unión Monetaria, nada que celebrar... salvo su defunción

Fleischman
En respuesta a este mensaje publicado por Juan Carlos
Esto ya me gusta (un poco) más, aunque de nuevo suspendo al autor. Nada raro tratándose de economista y ensayista...

Algunos comentarios rápidos, que estoy de lunes:

"¿Por qué crece tanto la demanda interna española? ¿Y cómo lo puede hacer en un país con la mayor tasa de paro y de desigualdad social de la UE?"

Mal empezamos si de entrada empieza a mentir con los datos. Solo al empezar a leer esta frase ya me saltaron las alarmas mentales: vendemotos que me la quiere colar doblada. ¿Se ha recuperado el mercado laboral en Grecia y no me he enterado? ¿O es que Grecia ya no es parte de la UE y no me he enterado?

En fin, ya con las alarmas puestas de saber que el autor o habla en otro idioma, o es un ignorante o es un mentiroso (salvo que los mentirosos sean los de Eurostat), y además sin necesidad (pues un segundo puesto en el ranking no es para tirar cohetes), sigamos.

Una cosa es el consumo (interno en este caso) y otra su crecimiento. Podemos tener la mayor tasa de paro de la UE (falso, al menos aceptando las tasas de paro que da Eurostat) pero tener un consumo creciente. Por ejemplo podría pasar si el paro baja (por muy alto que sea). Cosa que, por cierto, parece que es lo que está pasando:

Tasas EPA 2016 en España: 21% -> 20% -> 18.9% -> 18.6%

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"el conjunto de la inversión presenta una fuerte tendencia a la desaceleración en los últimos trimestres"

Pues a mí me explicaron de pequeño que acelerar era aumentar de velocidad y desacelerar lo contrario. A lo mejor hablamos distinto idioma, como con la tasa de paro, pero en mi idioma lo que está ocurriendo es que el consumo está aumentando, no frenando. Otra cosa es que aumente menos que antes. Una cosa es abrir un grifo con fuerza, otra es seguir abriendo el grifo aunque más lentamente, y otra es empezar a cerrar el grifo. El grifo no se está cerrando, sino que se sigue abriendo (aunque más lentamente que antes). Pero para el autor hay una tendencia a cerrar el grifo, y además fuertemente.

Si se refiere a la tendencia para el futuro (lo que no está en la gráfica, suponiendo que las líneas amarilla y gris siguen bajando forever, típico de economistas lo de extrapolar hasta el infinito y más allá cuando interesa), pues a lo mejor sí. O no, eso está por ver. Pero fijo que Rajoy firmaba ahora mismo por mantener esa malísima tendencia de crecimiento del PIB...

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"[El consumo público] habría entrado en agudo declive ya a lo largo de todo el año pasado. El retorno a la senda austericida que marca, y supervisa, Bruselas estaría detrás de esa tendencia hacia el crecimiento cero que recoge la gráfica."

Lo mismo. En mi pueblo declive es "ir p'abajo". Pero lo que habrá entrado en declive es el crecimiento del consumo público. Porque el consumo público, según la gráfica, ha crecido durante todo el tiempo (justo hasta el final que se hace cero). Ya me gustaría que el banco hiciera entrar en declive mi cuenta de ahorros de esta manera, creciendo sin parar.

Y al final llegamos a un crecimiento cero debido a una senda austericida. Qué malos son estos de Bruselas que solo nos dejan gastar... lo mismo que nos estamos gastando ahora. Ya no vamos a poder incrementar el número de aeropuertos sin aviones o autopistas sin coches que construimos cada año.

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"no deja de ser una anomalía que el consumo de los hogares en España crezca a tasas muy superiores a las que lo hace en una economía como la alemana"

Todo lo contrario, sería lo lógico, pues estamos hablando del crecimiento del consumo, no del consumo en valor absoluto, y el crecimiento se establece comparando el momento actual con uno anterior, en el que estábamos peor. Un pobre puede aumentar su consumo de una patata a dos patatas mientras un rico puede reducir su consumo de cinco latas de caviar a cuatro.

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"En mi opinión esto sólo cabe imputarlo a un efecto riqueza derivado de la devaluación salarial y de la deflación de precios en favor del 40% de hogares de mayor renta (ya que en el resto de los hogares son mayoría los que llegan con dificultades a fin de mes)."

Aquí ya no habla de datos sino que da una opinión. Así que a saber...

"Conclusión

La actual recuperación de la economía española finalizó el año 2016 con una dependencia casi absoluta del motor interno vinculado al consumo de los hogares de rentas media-altas. Ni la inversión, ni el consumo público, ni la demanda externa están contribuyendo significativamente a dicha recuperación."

Un buen rollo y varias gráficas para poner una conclusión... que no es más que una opinión. Que no niego porque no tengo datos ni tiempo para buscarlos ahora. Pero que, de entrada, no me creo hasta que me lo demuestre.

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Conclusión Fleischman:

¿Qué necesidad hay de mentir en los datos y de retorcer las palabras para pintar de mala malísima una situación... que ya sabemos que es mala malísima? ¿Qué necesidad hay de decir que somos el país con la mayor tasa de paro, cuando somos el segundo? ¿Qué necesidad hay de utlizar palabras con connotaciones negativas (solo le ha faltado hablar del flaco crecimiento) cuando los datos objetivos son de por sí malos?
Paciencia. Valor. Esfuerzo.
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