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POST: John M. Greer –“La Fuerza que Permanece”

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POST: John M. Greer –“La Fuerza que Permanece”

Anselmo
26 de enero de 2011


http://thearchdruidreport.blogspot.com.es/2011/01/power-that-remains.html

El fallecimiento del icono del fitness Jack Lalane ,  quien murió el pasado sábado a la edad de 96 años,  desencadeno una modesta oleada de obituarios en los medios de comunicación, y una gran mayoría de estos pusieron de relieve un punto que no creo que sus autores tuvieran en mente.  Si yo hubiera intentando imaginar un ejemplo  para describir el modo en que nuestras obsesiones culturales distorsionan nuestro sentido de la historia,    dudo que hubiese conseguido nada ni siquiera la mitad de elocuente.

No, en efecto se comprende, que la vida de Lalane y sus logros  no merecen la atención que los medios les concedieron, que  verdaderamente ha sido un montón más de la que estos son propicios a conceder. Si el valor de un sistema de ejercicio físico es mayor, medido por la salud a hasta edades avanzadas y la fuerza que esta brinda a su principal promotor,  lo que parece bastante claro es que el de Lalane es sobresaliente, dado que el continuaba realizando proezas gimnasticas de fuerza a sus noventa años,  que sumirían en  la vergüenza a los musculitos de veintitantos años del hoy en día. Ni fueron estos logros el resultado de artimañas que tan a menudo catapultan a la individuos corrientes  a sus quince minutos de fama;  las proezas físicas de Lalanne al igual que su carrera como profesor de fitness fueron conseguidos a la manera tradicional mediante la pasada de  moda combinación de sensatos  consejos prácticos, trabajo duro y  una animosa y e inquebrantable  voluntad de aplicar sus propias enseñanzas.

No , lo que hizo que el tributo rendido por los medios tan impactante es la forma extraordinaria en que ellos situaron a   Lalane fuera de su contexto histórico real. Tanto en las reportajes impresos como en las de la web se calificaba a  Lalanne como pionero, como el primer hombre que enseño a los estadounidenses a ejercitarse . No constituye ningún descredito para este personaje el señalar que el no fue nada por el estilo.  Lalanne fue más bien una de las últimas grandes figuras de lo que una vez fue un vasto e influyente movimiento en la cultura estadounidense y que ahora está siendo sistemáticamente borrado de nuestra memoria colectiva.

La frase que resultaba estándar antes de que el proceso de borrado tuviera lugar fue el de “cultura física” desde 1870 hasta la segunda Guerra mundial por todo el mundo anglo parlante y en muchos otros países también , aquellas palabras conjuraron mucha de la misma imaginería que las obituarios sobre Lalanne han  vuelto a poner en circulación ,sin embargo por poco tiempo , en la imaginación de nuestro tiempo: Una mezcla genial de intenso ejercicio ,dieta saludable, proezas atléticas y más o menos coloridas dotes de presentador televisivo. Contra un fondo de señoras victorianas que  se despojaban de sus corsés para voltear bolos gimnásticos levantando pesas rusas rellenas de perdigones de plomo , forzudos de circo desafiando a todos los presentes a derribarlos. Numerosas figuras ahora olvidadas se hicieron un nombre ,tal como:  Eugen Sandow, ; cuyos impresionantes hazañas e incluso más impresionantes físico, inicialmente hicieron que el levantamiento de pesas se pusiera de moda en el mundo occidental; Genevieve Stebbins; quien enseño ejercicio a tres generaciones de muchachas estadounidenses  a principio del pasado siglo ;  Joseph Greenstein apodado  “el poderoso átomo “el diminuto forzudo poloneso-estadounidense  cuyo truco característico era torcer una herradura de clase 2  para formar un nudo con sus manos desnudas, y mucho mas - entre ellos y lejos de ser el último , Jack Lalanne.

Se requiere muy poca investigación, especialmente en la era de internet el descubrir todo esto y  poner a Lalanne en su propio contexto.  ¿Por qué entonces la distorsión de la historia que recuerda  nada menos que aquellas fotos del Politburó en la era de Stalin en Rusia de las cuales antiguos miembros caídos en desgracia  eran estudiadamente borrados? ¿Por qué a este propósito constituye una apuesta claramente segura que, cuando Jane Fonda fallezca, brevemente pero con profusión, la aclamaran a ella como la pionera que enseño a los estadounidenses a hacer ejercicio, pretendiendo  que Jack Lalanne nunca  existió?
Hay al menos tres razones para explicar esto,  y todas son relevantes para el proyecto general de este blog.
La primera un tema discutido aquí a menudo, es la obsesión de los estadounidenses contemporáneos con las fantasías de progreso. No nos gusta pensar sobre el hecho de que  que  los estadounidenses del presente, y por mucho,  son más débiles, menos saludables, y menos capaces que sus bisabuelos. Cuando pensamos sobre esto nos gusta enmarcar esto en una narrativa que vuelve esto en una clase de nuevo problema listo para una solución inteligente u otra- Es decir otra oportunidad de progreso.
 Ahora sucede que la declinante salud y forma física en las sociedades industriales ha sido un problema conocido desde el siglo 19. El movimiento de la cultura física emergió como una respuesta a tal problema, y lo que  nosotros tendemos a   llamar progreso cultural desde aquel tiempo ha cortado de raíz la respuesta y ha emporado la situación significativamente Pero dado que esto no encaja con el tipo de narrativa histórica preferida por la mayoría de nosotros, la amputación tácita del pasado es una limpia solución de tal dificultad.
La segunda razón que está estrechamente relacionada con la primera es que, desde su comienzo,   el movimiento de la cultura física tomó una postura crítica con respecto a los productos de la industria y los estilos de vida hechos posibles mediante el empleo dispendioso de combustibles fósiles, lo cual se expresaba a sí mismo en modos completamente obvios- el habito que era la marca de fábrica de Jack Lalanne de enseñar a la gente a ejercitarse empleando sencillos artículos caseros en lugar de caros aparatos  así como  en su insistencia  en dejar a la mayoría de las comidas procesadas industrialmente fuera de la dieta. Son ejemplos clásicos - pero esto también va hasta las asunciones en la raíz de todo este movimiento .El idioma central de la sociedad industrial moderna después de todo es la sustitución de las capacidades humanas por muletas tecnológicas; compramos coches como sustitutos para las piernas , televisores como sustitutos de la  imaginación, etc.  

La cultura física se enfocaba por el contrario en desarrollar las capacidades innatas extraordinarias inherentes al individuo. A finales del siglo diecinueve y comienzos del siglo veinte,  cuando una inmensa mayoría de la gente estaba muy preocupada con respecto  a las consecuencias  de la dependencia humana con respecto a una tecnoestructura industrial, aquello fue una estimulante perspectiva y no es accidental que los más famosos de los culturistas físicos  muy a menudo posasen representando a un cuerpo humano sin ninguna ayuda realizando alguna proeza normalmente reservada a las maquinas. Estos días la mayoría de nosotros nos hemos rendido a la  tecno estructura tan completamente que nosotros tratamos de evitar pensar en la cara amarga de tal capitulación, y espectáculos que asombraron y deleitaron a nuestros  bisabuelos  provocan en las audiencias de hoy  día incomodidad y aburrimiento . ¿Cuanta gente de hoy en día se giraría para ver al Poderoso Átomo hacer nudos con herraduras ?Todos hemos visto cosas más espectaculares hechas  mediante animaciones de ordenador y este adelanto nos permite evitar el desagradable y bastante explicito subtexto de las denostaciones del Poderoso Átomo, que era que cualquiera que estuviera dispuesto a tomarse el trabajo necesario podría conseguir la misma cosa – o a ese propósito casi cualquier otra cosa.

Esto lleva a la tercera razón por la que Jack Lalanne fue presentado como una única, excéntrica y, en consecuencia,  inofensiva figura, en lugar de como el último exponente público importante de un movimiento que invitaba a la participación de todos.  Sus logros como los de los grandes culturistas físicos que le precedieron dependían de algo visceralmente innombrable en la cultura industrial contemporánea. Algo que está más estrictamente prohibido de mencionar que el sexo, la muerte o  la total dependencia de los estilos de vida de la clase media estadounidense con respecto a la mano de obra esclava del tercer mundo. Sí, estamos hablando de la autodisciplina.
Resulta una interesante peculiaridad de historia, que las sociedades imperiales en declive normalmente temen a lo que resta de sus virtudes muncho más que lo que ellas temen de sus vicios.   El útil estudio de Maes Fracnis,  de 1994,  titulado  “Virtud Subversiva: Ascetismo y Autoridad en el  mundo clásico del siglo segundo”  da cuenta de cómo los gobernantes de Roma encontraban la razonada auto -disciplina   enseñada por las filosofías estoicas y  platónicas  un insoportable desafío a su autoridad. Se pueden encontrar conflictos similares en la China Imperial, el mundo musulmán , y en realidad, siempre que el declive de un estado imperial esté lo suficientemente bien documentado. La razón que hay detrás de estos conflictos es bastante simple, la gente que está gobernada por sus pasiones y  apetitos puede ser gobernada  con la misma eficacia por cualquier sistema político dispuesto a alcahuetear con tales cosas, mientras que quienes se controlan a sí mismos no pueden ser confiablemente controlados por ningún otro. Así el gobierno romano regularmente enviaba a los filósofos romanos al exilio y las decadentes dinastías chinas ponían a Confucio por las nubes  mientras se deshacían de cualquiera que tomase demasiado en serio sus enseñanzas. Mientras  los Estados Unidos de hoy en día emplean cualquier truco existente en su manual para marginar a aquellos a quienes nos recuerden que una vida consistente en ver la televisión espatarrado en un sofá  no es un exponente de los más elevados potenciales del ser humano.
El tabú de la autodisciplina en los Estados Unidos del presente es del más intrigante porque justo en este momento el sadomasoquismo se ha convertido en la moda nueva en la izquierda estadounidense. Conocedores del retorno de lo reprimido tienen mucho que ofrecer en el espectáculo de una subcultura que declara situar un valor absoluto en la igualdad humana,  pero que se deshace de de placer  entregándose a  fantasías eróticas en las que  el dominio del varón  y la sumisión de la hembra constituyen  un tópico recurrente.  No obstante sospecho que para de lo que ha puesto esta moda  en movimiento es un rudimentario pero extendido sentimiento de  que hay mundos enteros de potencialidades humanas que  no pueden ser alcanzados si uno se deja llevar por la vida sin propósito y haciendo lo que parezca más sencillo en el momento. Aquellos que sienten que son incapaces de conseguir autodominarse  inevitablemente buscan amos   en otro lugar; nosotros seremos verdaderamente muy afortunados si tal búsqueda no va más allá que  lencería de látex y la moda por vestir collares de cuero.
Sin embargo tal proceso funciona, no obstante, Jack Lalane y el movimiento que le dio a él su contexto tienen otra lección que enseñar que será de importancia  clave en las décadas venideras. Esta sustitución de  capacidades humanas por muletas tecnológicas  que  provee a la sociedad industrial de su idioma central,  depende finalmente de la capacidad de la sociedad industrial para mantenerse alimentada con los insumos energéticos que mantengan tales muletas abastecidas de la energía que precisa así   como de las piezas necesarias y  los  reemplazos de las mismas  cuando  estas se averíen. A medida que nos movamos más adelante hacia el espacio crepuscular más allá del cenit mundial de la producción de petróleo convencional, la capacidad para mantener tales recursos  fluyendo tan abundantemente como las actuales expectativas demandan entra en cuestión .Aquellas naciones con el poder para abrirse camino hacia  el punto de donde mana al petróleo están haciendo eso con incluso más aspereza que antes, mientras  que las que han sido desplazadas al final de la cola están cada vez más enfrentándose a escalofriantes cortes de suministro energético .Dentro de las naciones aquellas clases y grupos de presión con una  preponderancia de poder similar, se están comportando de modo muy parecido.

La respuesta instintiva a estas luchas es generalmente meterse de cabeza en el ring y luchar por un pedazo del pastel. Una más efectiva estrategia, no obstante puede bien tomar la dirección opuesta. Cuando un recurso se está  agotando y no hay  un  sustituto plausible a la vista, el  continuar dependiendo de dicho recurso es una estrategia perdedora ;  incluso si ganas este round tarde o temprano tú vas a perder.  Y el tiempo que podías haber dedicado a aprender a funcionar sin el recurso en cuestión, ha sido gastado en pelear en  el ring .Anula tu dependencia del recurso antes de que te veas obligado a hacerlo, mediante el reconocimiento del hecho de  que los requerimientos reales para la existencia humana son bastante modestos y pueden ser r satisfechos de muchos modos diferentes. Proporcionándote  una mejor posición para el futuro.
A lo largo de las próximas semanas, a medida que este blog retorne a las cuestiones de detalle  del proyecto de los Magos Verdes , discutiremos varios modos de reducir la dependencia respecto a los combustibles fósiles y a los bienes que estos nos aportan- mucho del material que va a ser cubierto en los posts venideros se referirá a herramientas y aparatos de varios tipos -  la mayoría de ellos baratos, la mayoría de ellos adaptados parta su fabricación en nuestro sótano-  todos ellos enfocados hacia un cierto grado de independencia de los veleidades de un civilización industrial que se enfrenta a una creciente espiral de crisis  y a una falta de capacidad de proporcionar a sus habitantes  los bienes y servicios que estos  han llegado a estar acostumbrados a obtener de ella . No obstante es demasiado frecuente olvidar que la inmensa mayoría de la energía y la tecnología que la mayoría de nosotros empleamos cada día va a proveer apoyo de varias clase  para cuerpo y mente. Si tal cuerpo y mente requieren menos soporte fuera de sus propios límites, hay menos necesidades  de energía en primer lugar, y  cuando las fuentes de energía que actualmente nos suministran vayan reduciendo su caudal,  esa resultará ser  la   ventaja que permanece.

Esto no significa necesariamente que tu debas machacarte haciendo ejercicio con los bolos gimnásticos y las pesas rusas, y bajarte un par de viejos manuales de cultura física de internet o que a ese propósito te hagas con uno o dos  viejos libros de Lalane , no obstante yo no desanimaría a nadie que se decida   hacer esto ;resulta muy atrayente, después de todo, la perspectiva de llegar a los noventa con el tipo de mente y vitalidad con la que la  mayoría de treintañeros tan solo podría soñar.   Lo que esto significa, más bien, es que una determinada capacidad para lidiar con desafíos físicos, hacerte responsable de tu salud, y salir airoso de  la mayoría de las situaciones sin un gran despliegue de asistencia tecnológica será un útil articulo de la caja de herramientas de cualquiera que espere afrontar los difíciles años venideros con cierto grado de eficiencia y elegancia. El modo en que decide proseguir esto queda a tu elección pero sin embargo  hazlo, si lo haces, sospecho que Sandow, Stebbins, el Poderoso Atómo, todos sus forzudos compañeros -y sobre todo Jack Lalanne -estarían encantados.
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